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Emisivas
Esta imagen de alta resolución muestra derrames de lava y otras características volcánicas de Ío.

Las emisiones térmicas de Ío, observadas desde la Tierra, se han interpretado como eventos eruptivos del tipo emisivo o no explosivo. En 1996, dos erupciones emisivas produjeron cerca de 3 km2 de lava a un ritmo de 10 000 a 1 000 000 m2/s. Las temperaturas de erupción fueron mayores o iguales que 1 130 °C (Strawberry y otros, 1997). Las erupciones en Ío pueden producir lavas del tipo "aa" (basálticas) o las denominadas "pahoehoe". Éstas últimas también son llamadas "cordadas", ya que luego de solidificarse dejan superficies con rugosidades que se asemejan a cuerdas.
Azufre vs. Silicatos
El tamaño y densidad de Ío son muy semejantes a los de la luna terrestre, por lo que los científicos creen que Ío tiene una composición en general similar a la misma. Si esto es cierto, buena parte de Ío estaría constituido por silicatos. Pero Ío es también el objeto más "rojo" del Sistema Solar, y de acuerdo a los estudios espectroscópicos, el azufre está presente en su superficie.
Azufre

El azufre es una sustancia inusual. Hierve a temperaturas mayores de
275 °C, y puede permanecer fundido a temperaturas por debajo de los 120 °C (los derrames de lava constituidos en su mayor parte por sílice solidifican aproximadamente a 1 000 °C). Es decir, los magmas en Ío se pueden generar a temperaturas mucho más bajas, y los derrames de lava pueden permanecer fundidos a temperaturas menores.

La variación de la viscosidad con la temperatura del azufre fundido también es inusual:
Viscosidad (poises)
50-500
500-1000
1000-1
1-0.08
0.08-1
Temperatura (C)
275-220
220-175
175-150
150-140
140-50
Color
negro
rojo
rojo-anaranjado
anaranjado
amarillo
A medida que la temperatura disminuye la viscosidad inicialmente se incrementa. A unos 175 °C, la viscosidad cae dramáticamente casi 4 órdenes de magnitud, mientras que la temperatura baja solamente 40 °C. Esto significa que los derrames de lava se vuelven más fluidos a medida que se enfrían (lo contrario es cierto aquí en la Tierra para los derrames de lava de silicatos).

Todos los colores que figuran en la tabla de arriba han sido observados en Ío. Esto se explica mejor suponiendo erupciones de azufre. Los cambios de color con el enfriamiento ayudan a estimar las temperaturas de erupción de los productos volcánicos. La superficie de Ío, probablemente esté compuesta por: Azufre a distintas temperaturas, mezclas anhidro de alótropos de azufre con dióxido de azufre congelado, y sales sulfurosas de sodio y potasio.
Silicatos

Algunos geólogos planetarios creen que el de Ío, es un vulcanismo de silicatos Y azufre. La existencia de montañas de 9 km de alto sugiere que los materiales de silicatos están presentes, ya que el azufre y sus compuestos no tienen la suficiente resistencia como para formar tales estructuras. Igualmente, el relieve a lo largo de los bordes de las llanuras y dentro de las calderas "patera" no se podrían desarrollar si la superficie estuviera compuesta en su totalidad por azufre. El gran tamaño de las calderas de Ío implica que la corteza debe ser lo suficientemente fuerte como para permitir el desarrollo de las mismas. Algunos estiman que la corteza tiene al menos unos 10-20 km de espesor. Probablemente la capa más superficial de la superficie sea una delgada costra de azufre o de compuestos de azufre que descansa sobre una capa de rocas de silicatos. El vulcanismo basado en silicatos probablemente involucra a lavas de baja viscosidad (basálticas) emitidas en grandes volúmenes por volcanes de escudo bajos y también por posibles fisuras.
La presencia de puntos calientes (no confundir con los "puntos calientes" de la Tierra) también apoya la presencia de un vulcanismo basado en silicatos. Cuando se habla de Ío, los puntos calientes hacen referencia a centros volcánicos activos o recientemente activos. Pueden ser reconocidos por la importante emisión térmica. La sonda Galileo al final de su vida (2003) había aumentado el número de puntos caliente conocidos a 120. La imagen de la izquierda, es una toma en infrarrojo de Loki Patera obtenida el 21 de Febrero de 1997 por la sonda Galileo. La de la derecha es otra vista en infrarrojo de Ío, pero obtenida por el Observatorio de Mauna Kea, en Hawai, el 12 de Marzo de 1997. La imagen muestra elocuentemente la enorme cantidad de calor irradiado en Loki Patera durante una erupción.
La imagen de la Galileo de la izquierda, muestra algunos de los puntos calientes sobre el lado oscuro de Ío. Esta luna joviana se encontraba dentro de la sombra de Júpiter cuando la imagen fue adquirida. A la derecha, el mosaico de imágenes de la misión Voyager muestra la ubicación de los puntos calientes vistos en la imagen de la Galileo. (Imagen cortesía NASA/JPL).

Algunos puntos calientes en Ío, son nombrados en recordación de las figuras mitológicas asociadas al fuego (¡no podría ser de otra manera!) y al trueno: Janus, Hi'iaka, Zal, Gish Bar, Sigurd, Monan, Altjirra, Amirani, Maui, Malik, Tupan, Prometheus, Culann, Zamana, Volund, Aidne, Fo, Sethlaus, Rata, Lei-Kung, Isum, Marduk, Kurdalagon, Mulungu, Pillan, Pele, Daedalus, W. Pele, y Loki.

Los puntos calientes tienden a estar cerca del ecuador (entre los 50 grados aproximadamente, norte o sur). Las temperaturas oscilan entre los 100 y +300 °C, sobre puntos calientes de 192 a 3 km2. Sin embargo, se piensa que pueden existir pequeñas zonas con temperaturas por arriba de los 700 °C.
 
Mendoza, Argentina, 12 de Diciembre de 2005.
 
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