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Cassini-Huygens: una mirada a Febe
Oficina de Prensa JPL (*)
l igual que un mamut congelado y conservado en el hielo del Ártico, Febe (o Phoebe), una de las pequeñas lunas de Saturno, podría ser un vestigio helado de una era pretérita hace 4.000 millones de años. A estas intrigantes conclusiones han llegado científicos de la NASA tras analizar una serie de datos recientemente enviados por la sonda Cassini-Huygens.

Los científicos encargados de la misión a Saturno revisaron de nuevo la información obtenida por la sonda tras un acercamiento a Febe, acaecido el 11 de junio de 2004. En base a ello determinaron que esta luna está formada básicamente por hielo, roca y carbono (composición similar en muchos aspectos a la que se atribuye a Plutón y Tritón, uno de los satélites de Neptuno). Según los expertos, hace 4.500 millones de años este tipo de cuerpos serían muy abundantes en las zonas más externas de la nube de gases que componía el Sistema Solar. Dichos cuerpos, conocidos como planetesimales, formaron en su momento los cimientos primigenios de nuestro Sistema Solar hasta que, debido a la atracción gravitatoria, algunos de ellos pasaron a convertirse en satélites de los gigantes gaseosos (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno). Del mismo modo, otros muchos sufrieron el efecto contrario y fueron repelidos por fuerzas gravitatorias hasta órbitas muy distantes del Sol, agrupándose y formando toda una familia de objetos de similar naturaleza a la de Febe, denominada actualmente Cinturón de Kuiper.

Cassini-Huygens: una mirada a Febe
“Al parecer, Febe quedó aislado, atrapado en una órbita alrededor de Saturno, esperando durante miles de millones de años a que sus misterios fueran revelados durante la visita de la sonda Cassini”, comentó el Dr. Torrence Johnson, miembro del equipo de análisis de imágenes de la sonda en el Jet Propulsion Laboratory (JPL), Pasadena, California.

“Todos los indicios que tenemos apuntan que la superficie de Febe está formada de hielo con minerales, dióxido de carbono, posibles arcillas y algunas sustancias orgánicas diseminadas en ciertos lugares de la superficie”, añadió el Dr. Roger N. Clark, miembro del equipo de control del espectrómetro visual e infrarrojo en el U.S. Geological Survey (Denver). “También hemos observado en los espectros unas líneas de absorción de elementos que aún no hemos podido identificar”. La visión que ofrece la Cassini da a los científicos la oportunidad de ver con detalle por primera vez uno de estos planetesimales.

La masa de Phoebe fue determinada gracias al preciso seguimiento de la sonda y la navegación óptica en combinación con una correcta estimación del volumen, basándose en las imágenes. Las medidas arrojan una densidad media de alrededor de 1.6 g/cm³, mucho más ligero que la de la mayoría de las rocas, pero más pesado que el hielo puro que tiene 0.93 g/cm³, lo cual sugiere una composición a base de hielo y roca (similar a la que se da en Plutón y Tritón).

Las medidas espectrales (intensidad de la luz en función del color o la longitud de onda) confirmaron la presencia de hielo previamente detectada desde los telescopios ópticos terrestres. Se tienen indicios de la existencia de minerales hidratados en la superficie de Febe y además se detectó dióxido de carbono e hidrocarbonos similares a los hallados en los fragmentos de meteoritos de muy antigua formación.

“Unos de los descubrimientos más intrigantes es el de la posible relación química entre los materiales hallados en Febe y los observados en los cometas”, comentó el Dr. Robert H. Brown, jefe del equipo de control del espectrómetro visual e infrarrojo de la Universidad de Arizona (Tucson). El hecho de que Febe sea tan parecido a los cometas, químicamente hablando, enfatiza la teoría de que sea además similar a los objetos del Cinturón de Kuiper.

Las medidas tomadas por el espectrómetro de infrarrojos compuesto sirvieron para crear mapas de temperatura. En ellos se muestra que la superficie del satélite es extremadamente fría: -163º C / -261º F de media (sólo 110 grados por encima del cero absoluto). Esta temperatura puede ser incluso mucho más baja durante la noche, lo que sugiere que la capa más externa podría ser porosa.

“Entre los primeros resultados que se obtuvieron en base a este mapa está el de que la superficie de Febe parece haber sido agujereada, probablemente por impactos meteoríticos”, apuntó el Dr. John Pearl, co-investigador del espectrómetro de infrarrojos compuesto en el Goddard Space Flight Center de la NASA, Greenbelt, Md. “Febe parece ser un cuerpo bastante complejo, con grandes variaciones topográficas”.

La Cassini también hizo observaciones con radar de su enimágtica superficie, convirtiéndose así en el primer ingenio humano que lleva a cabo un estudio con radar de un satélite distinto de nuestra Luna. Los resultados concuerdan con las conclusiones obtenidas con los otros métodos descritos y presentan una superficie sucia, rocosa y helada.

“Hemos hecho el primer análisis de un cuerpo proveniente del exterior del Sistema Solar, similar a los objetos del Cinturón de Kuiper”, comentó el Dr. Dennis Matson, científico del proyecto Cassini-Huygens en el JPL. “En poco menos de dos semanas hemos aprendido de Febe más de lo que ya se conocía desde que fue descubierto hace un siglo, todo ello gracias al uso de varios instrumentos de investigación que funcionaron al unísono durante el acercamiento”.

La misión Cassini-Huygens es un proyecto en común de la NASA, ESA (Agencia Espacial Europea) y la Agencia Espacial Italiana. JPL lleva a cabo el manejo de la misión para la Oficina de Ciencias del Espacio de la NASA, en Washington.
(*) Traducción y adaptación: Andrés Alonso López
Almería, España, 29 de Enero de 2005.
 
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