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Tsunamis en Marte y la Tierra hace
3.500 millones de años

Alberto González Fairén

Grandes impactos de meteoritos en los océanos provocaron tsunamis que modificaron las costas de los mares de Marte y la Tierra hace 3.500 millones de años.
ace 3.500 millones de años, durante el periodo Arcaico, la Tierra estaba cubierta por océanos en los que la vida estaba dando sus primeros pasos. En la misma época, es posible que también Marte tuviera mares u océanos en la superficie. Para hacernos una idea de cómo eran estos océanos marcianos hay que tener en cuenta que el planeta siempre fue un lugar muy frío; por lo tanto, en lugar de pensar en las playas del Mediterráneo en verano, sería mejor imaginar las costas de Islandia en un invierno particularmente largo y frío.

Las hipótesis iniciales que proponían la existencia de océanos en el Marte antiguo nacieron con el análisis de las primeras fotografías del planeta enviadas por los orbitadores pioneros en los años 70 y 80 del pasado siglo. Estas imágenes mostraron por primera vez el escalón topográfico de hasta 5 km de altura que divide la superficie de Marte en dos: las tierras bajas del norte, muy planas y no muy antiguas; y las tierras altas del sur, orográficamente complejas y mucho más antiguas (Figura 1). Las tierras bajas se asemejaban a los fondos oceánicos terrestres, lo que podría implicar que en Marte también hubo un océano. Sin embargo, faltaba una pieza esencial para asimilar la topografía marciana a una dicotomía tierra emergida/mar como la terrestre: las posibles líneas de costa definidas por el escalón topográfico no son equipotenciales, esto es, presentan variaciones de altura a lo largo de su extensión que son difíciles de explicar si fueron modeladas por uno o varios océanos estables y longevos.
Mapa global de Marte...
Figura 1: Mapa global de Marte elaborado a partir de datos del altímetro láser de la sonda Mars Global Surveyor.
(NASA/JPL) Click para ampliar!

Durante años, se han formulado diferentes hipótesis para explicar esta ausencia de equipotencialidad, desde la presencia de enormes glaciares en la dicotomía, hasta procesos dinámicos en la litosfera. El pasado mes de mayo, un equipo liderado por el planetólogo Alexis Rodríguez, del Planetary Science Institute en Tucson, Arizona, publicó los resultados de sus análisis en la zona de Chryse y el norte de Arabia Terra (Figura 2). Allí, encontraron las huellas de dos tsunamis provocados por la caída de sendos meteoritos hace unos 3.500 millones de años.

El impacto del primer meteorito provocó enormes olas de hasta más de 100 metros de altura en algunos puntos. Este tsunami modificó la línea de costa, dejando la huella de la invasión del agua sobre las tierras emergidas, así como densas acumulaciones de grandes rocas de hasta 10 metros de diámetro que fueron arrastradas por la fuerza del oleaje. El trabajo de Rodríguez destaca el hecho de que aparecen también las huellas de decenas de canales excavados sobre los restos del tsunami: estos canales se forman típicamente en los tsunamis actuales sobre la Tierra a medida que el agua que ha invadido la masa continental retorna al océano por deslizamiento gravitatorio (Figura 3). Por lo tanto, el estudio concluye que, en el momento de este primer tsunami, el océano marciano estaba formado por agua líquida.

Las dos líneas de costa hespéricas...
Figura 2: Las dos líneas de costa hespéricas modificadas localmente por efecto de los tsunamis identificados por
Rodríguez et al. (2016) Click para ampliar!
Imagen de los canales excavados por el agua...
Figura 3: Imagen de los canales excavados por el agua del
primer tsunami al volver al mar, y detalle de las
acumulaciones de enormes bloques de rocas.
(scitechdaily.com) Click para ampliar!
Durante algunas decenas de millones de años después del primer tsunami, Marte se enfrió considerablemente, formándose enormes glaciares que provocaron un descenso apreciable en el nivel del mar, y el océano se cubrió de hielo. La línea de costa definida por este océano, que se sitúa en algunos lugares a decenas de kilómetros de distancia de la del primer océano (Figura 2), fue modificada por el segundo tsunami. En este caso, el agua que invadió las tierras emergidas estaba semicongelada, por lo que avanzó sobre las tierras altas formando estructuras lobulares de varios cientos de kilómetros de longitud (Figura 4). Estos lóbulos no tienen canales excavados, lo que indica que el agua nunca volvió al océano, sino que quedó congelada encima de la tierra emergida. Los lóbulos han sido identificados en el trabajo de Rodríguez y sus colaboradores como estructuras de gran interés astrobiológico, ya que conservan la morfología y posiblemente la composición originales, por lo que podrían proporcionar pistas acerca de la habitabilidad de los océanos primitivos de Marte.

Los dos impactos que generaron los tsunamis marcianos eran relativamente habituales en la época, y ninguno de ellos fue particularmente grande. Es cierto que modificaron porciones determinadas de la línea de costa, y este efecto puede contribuir a explicar la falta de equipotencialidad de los litorales marcianos primitivos. Sobre todo si se identifican en el futuro huellas adicionales de otros tsunamis sobre las líneas de costa marcianas. Pero los impactos fueron órdenes de magnitud menores que algunos que ha sufrido la Tierra: por ejemplo, el meteorito que impactó en Chicxulub hace 65 millones de años, que provocó la extinción masiva que determina el final del periodo Mesozoico, y que es famoso por marcar el fin del reinado de los dinosaurios.

Es interesante señalar que, aproximadamente en la misma época en la que todos estos acontecimientos estaban sucediendo en Marte, la Tierra se vio afectada igualmente por enormes tsunamis provocados por el impacto de meteoritos. El equipo de Andrew Glikson, de la Universidad de Acton, en Australia, publicó también en mayo el descubrimiento de esférulas formadas a partir de materiales vaporizados por uno o varios impactos. Las esférulas se localizaron en Marble Bar, al noroeste de Australia, un lugar que conserva algunos de los sedimentos más antiguos del mundo. El análisis de la estructura y la distribución de las esférulas ha permitido al equipo de Glikson determinar que los impactos de Australia sí fueron de enormes proporciones, comparables en este caso al que excavó el cráter de Chicxulub.
Los lóbulos helados...
Figura 4: Los lóbulos helados del segundo tsunami.
(sciencenews.org) Click para ampliar!
 
 
Madrid, España, 02 de Junio de 2016.
 
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