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Tenemos poco tiempo para buscar
vida en Marte

Alberto González Fairén

Debemos buscar vida en Marte antes de enviar misiones tripuladas, o de lo contrario la búsqueda será mucho más complicada.
l Tratado del Espacio Exterior de la ONU y otros tratados internacionales estipulan que debemos proteger a los demás planetas del Sistema Solar para evitar que sean contaminados por los microorganismos que transportamos inevitablemente en nuestras naves espaciales. Es lo que se conoce como protocolos de Protección Planetaria, cuyo objetivo es evitar tanto la interferencia de la biosfera terrestre en otras posibles biosferas extraterrestres, como la posibilidad de que en el futuro “encontremos” en otros planetas vida que en realidad hayamos llevado nosotros en nuestras naves hoy.

Estos objetivos, a priori bastante razonables, han encontrado su aplicación más exhaustiva y detallada en Marte. NASA, ESA y otras instituciones han etiquetado ciertas zonas del planeta como “Regiones Especiales”, definidas como los lugares donde algunos microorganismos terrestres podrían replicarse, o que incluso podrían estar habitadas por vida marciana hoy (Figura 1).
Líneas oscuras en las laderas del cráter Garni...
Figura 1: Líneas oscuras en las laderas del cráter Garni, posiblemente
formadas por el flujo de salmueras, consideradas “Regiones Especiales”.
(NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona) Click para ampliar!
Para permitir que nuestras naves se acerquen siquiera a las Regiones Especiales, los protocolos de Protección Planetaria exigen que los robots cumplan una serie de requisitos de limpieza tan estrictos (y tan caros), que en realidad prohiben cualquier estrategia para buscar vida en Marte (Figura 2). En consecuencia, el resultado de la aplicación de los protocolos de Protección Planetaria a las Regiones Especiales de Marte es paradójico: podemos buscar vida en cualquier lugar de Marte, excepto precisamente en los lugares donde pensamos que puede haber vida.

El mayor problema que plantea esta contradicción es que nos estamos quedando sin tiempo para buscar vida en Marte. Después de muchos años de tímidas insinuaciones, NASA está planeando por primera vez seriamente enviar astronautas a Marte en la década de 2030. Además, visto el rápido avance en tecnología aeroespacial de otras naciones y de empresas privadas (China y SpaceX son dos buenos ejemplos), no es desatinado imaginar que otros actores interesados completen misiones tripuladas a Marte antes incluso que NASA.
Primeras pruebas de Curiosity...
Figura 2: Primeras pruebas de Curiosity en una “habitación limpia” para evitar
su contaminación por microorganismos. (NASA/JPL-Caltech) Click para ampliar!

Y en el momento en que un ser humano ponga una bota en Marte, las políticas de Protección Planetaria tal como las concebimos hoy estarán caducadas, porque la contaminación microbiana por parte de los visitantes humanos será inevitable. El número y, sobre todo, la diversidad de microorganismos asociados a un ser humano son varios órdenes de magnitud superiores a las de un robot. Además, toda la envoltura de los astronautas, desde el traje hasta la nave espacial, está diseñada para mantener a esos astronautas con vida, y por lo tanto protege igualmente a todo el microuniverso que viaja con ellos. Cualquier problema en un traje espacial, en un tanque de agua, en un depósito de residuos, tendría consecuencias inmediatas sobre el entorno marciano.

Por lo tanto, la estrategia actual de exploración marciana, que básicamente consiste en retrasar cualquier esfuerzo para buscar vida en el planeta al tiempo que nos preparamos para enviar astronautas, es una estrategia tremendamente desafortunada que complicará extraordinariamente la búsqueda de marcianos en el futuro. Para explorar Marte en profundidad desde un punto de vista astrobiológico, necesitamos reorientar nuestros esfuerzos hacia dos objetivos principales.

En primer lugar, debemos invertir en el perfeccionamiento de nuestras técnicas robóticas de detección e identificación bioquímica de evidencias de vida. Las técnicas de biología molecular han avanzado considerablemente en las últimas décadas, y los nuevos métodos de análisis otorgan confianza tanto para reconocer falsos positivos, como para diferenciar las posibles formas de vida que puedan haber evolucionado sobre Marte durante millones de años de aquellas que podamos llevar con nosotros en nuestros robots.

Y, en segundo lugar, es necesario relajar los protocolos de Protección Planetaria, para permitir que nuestros rovers (actuales y futuros) investiguen a fondo las Regiones Especiales. Las políticas de Protección Planetaria deben impulsar la exploración cuidadosa de Marte, no complicarla.

 
 
Madrid, España, 07 de Setiembre de 2017.
 
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