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Nuevas ideas para terraformar Marte
Alberto González Fairén

Aerogeles de óxido de silicio, microorganismos seleccionados y modificados genéticamente… ¿funcionarán estos métodos para hacer de Marte un mundo menos hostil para la vida?
as condiciones ambientales sobre la superficie de Marte hoy en día son sobradamente conocidas: Marte es muy frío, extremadamente árido, y tiene una bajísima presión atmosférica que impide la estabilidad del agua líquida sobre su superficie. Por lo tanto, como el agua es imprescindible para la vida de la Tierra, Marte es un lugar inhabitable para organismos terrestres.

Sin embargo, es igualmente conocido que Marte atesora vastos depósitos de hielo de agua, tanto en los polos como en zonas subsuperficiales, cubiertos por capas de tierra que pueden tener un espesor de varios metros, o incluso de tan solo algunos centímetros (Figura 1). Durante mucho tiempo, se han propuesto diferentes procesos para terraformar Marte, es decir, para convertirlo en un planeta más parecido a la Tierra. La estrategia básica pasa por aumentar las temperaturas globales de Marte, de manera que el agua atrapada en forma de hielo pueda ser liberada como agua líquida. Este agua líquida podría ser utilizada tanto para la exploración humana como para permitir el desarrollo de potenciales ecosistemas en Marte.
Capas de hielo de agua en Marte...
Figura 1: Capas de hielo de agua en Marte, a tan solo unos
centímetros bajo la superficie. (NASA/JPL-Caltech/UA/USGS) Click para ampliar!
Las ideas clásicas de terraformación de Marte han incluido desde la inyección de gases de efecto invernadero, hasta la detonación de cabezas nucleares sobre la superficie del planeta en las zonas con más hielo. El pasado mes de octubre, se publicaron dos nuevos estudios que aportan perspectivas inexploradas hasta la fecha sobre este tema. Ambas soluciones son ingeniosas, pero presentan problemas serios.

En el primer trabajo, Robin Wordsworth, de la Universidad de Harvard, y sus colaboradores, proponen utilizar aerogeles de óxido de silicio para inducir el calentamiento de la superficie mediante el efecto invernadero que esta sustancia sería capaz de producir: el calor quedaría atrapado en el aerogel, porque éste es transparente para la luz visible pero opaco para el infrarrojo y el ultravioleta. De esta forma, el aerogel de óxido de silicio absorbería una gran parte de la radiación solar, y por lo tanto el calor. De hecho, estos aerogeles han sido usados con anterioridad como aislantes térmicos para los rovers marcianos, por su baja conductividad térmica al estar compuestos básicamente de aire.

Los cálculos del trabajo de Wordsworth indican que el aerogel sería capaz de elevar las temperaturas de la subsuperficie marciana lo suficiente como para derretir la capa de hielo del subsuelo. El incremento térmico producido por los aerogeles podría llegar a los 45 grados usando simplemente una capa de 3 cm de aerogel, y hasta de 50 grados usando capas más gruesas. Como la temperatura media de las latitudes próximas al ecuador marciano es de unos -55 grados, y llega hasta los 25 grados en algunas zonas en los mediodías de verano, los aerogeles serían capaces de generar pequeños entornos habitables en el Marte actual, al menos estacionalmente y/o con variaciones circadianas.

Por supuesto, estos nichos habitables a pequeña escala tendrían que permanecer aislados de la atmósfera en la subsuperficie: la presión atmosférica en Marte es tan baja que cualquier líquido expuesto sobre la superficie se evaporaría de inmediato. Al estar bajo el suelo, estos pequeños entornos habitables también estarían más protegidos de la radiación que asola la superficie marciana, ya que Marte no tiene un campo magnético capaz de desviar la radiación solar o galáctica (Figura 2). Es cierto que los aerogeles otorgarían cierta protección contra la radiación ultravioleta, pero no contra la radiación gamma, más energética y más dañina para el ADN.
Comparación del campo magnético global de la Tierra...
Figura 2: Comparación del campo magnético global de la Tierra,
con los pequeños restos locales de campo magnético en Marte.
El trabajo de Wordsworth, sin embargo, no aclara cómo se podría conseguir una estabilidad temporal en los microambientes acuosos una vez fundido el hielo: las diferencias de temperatura, humedad y presión con las zonas adyacentes provocarían un flujo horizontal inmediato del agua líquida desde las zonas protegidas por el aerogel hacia los laterales, malogrando en pocos segundos el efecto generado.

El segundo trabajo sobre terraformación de Marte publicado en octubre se centra en la inevitabilidad de la contaminación de Marte con microorganismos. El equipo de José López, de la Universidad del Sureste de Florida, sostiene que no es operativo estar tan preocupados con la posibilidad de que la exploración de Marte acabe contaminando el planeta con microorganismos terrestres. Todos los esfuerzos de descontaminación de nuestros robots exploradores no servirán de nada en el momento en que los astronautas pisen Marte. Y dado que la exploración humana de Marte aparece cada vez más cercana y viable, y que es virtualmente imposible evitar que contaminemos el planeta con los microorganismos que viajarán ineludiblemente con nosotros, ¿por qué no usar directamente microorganismos que nos ayuden a cambiar la superficie de Marte?

El equipo de López propone que sería mucho más inteligente empezar a seleccionar microorganismos para llevarlos a Marte de forma específica y dirigida, y cambiar así las condiciones ambientales del planeta. Para ello, proponen seleccionar los microorganismos más resistentes de la Tierra, e incluso modificarlos genéticamente, y ponerlos a trabajar para nosotros, por ejemplo fabricando oxígeno para los futuros hábitats de los primeros colonizadores.

El problema de la propuesta de López y colaboradores es que el proceso que proponen requiere de largos periodos para empezar a producir algún resultado. Es difícil imaginar que la exploración humana de Marte vaya a esperar hasta que los microorganismos sean capaces de proveernos de hábitats temporales.
 
 
Madrid, España, 07 de Noviembre de 2019.
 
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