Página Espacial
Bienvenido. Estamos en la Web desde el 12 de Julio, 2003. Nos encontramos...!
   
 
Mensaje
 

Fosfina en Venus y (más) lagos en Marte
Alberto González Fairén

¿Puede haber vida en las nubes altas de Venus y en
los lagos subterráneos de Marte?
l pasado mes de septiembre se publicaron dos importantes investigaciones con profundas implicaciones astrobiológicas. Por un lado, la detección de fosfina en algunas capas altas de las nubes de Venus es relevante porque la fosfina en la Tierra tiene origen biológico. Por otro lado, la identificación de extensos lagos bajo el polo sur de Marte incrementa nuestro conocimiento sobre la presencia de agua líquida en el planeta, y por tanto sobre la posibilidad de entornos habitables marcianos. Eso sí, conviene delimitar con precaución de qué estamos hablando.

Desde hace décadas se ha propuesto que, en algunas capas altas de la atmósfera venusina, donde la temperatura disminuye hasta unos apacibles 30ºC, podrían existir organismos vivos. Esta idea la propuso por vez primera Carl Sagan en 1967. En una elaboración posterior, el grupo de Dirk Schulze-Makuch, de la Universidad Técnica de Berlín, propuso en 2004 que los posibles microorganismos habitantes de las nubes venusinas podrían estar protegidos de la radiación por compuestos de azufre. Éstos compuestos además podrían convertir la radiación ultravioleta en visible, y por tanto actuar como catalizadores de procesos fotosintéticos.

La nueva investigación publicada en septiembre está dirigida por Jane Greaves, de la Universidad de Cardiff. La concentración de fosfina detectada en Venus es de unas 20 moléculas por cada mil millones de moléculas en la atmósfera. La fosfina está formada por un átomo de azufre y tres de hidrógeno, que de forma natural no quieren estar juntos. Para formar la molécula de fosfina se requiere una gran cantidad de energía, como la que existe en las atmósferas de Júpiter y Saturno o la que es capaz de aportar el metabolismo. De hecho, en la Tierra la fosfina está asociada al metabolismo anaerobio, y es por esta razón por la que se considera un bioindicador.
Fosfina en la alta atmósfera de Venus
Fosfina en la alta atmósfera de Venus.
(D. Futselaar) Click para ampliar!
El grupo de Greaves testó un gran número de escenarios no biológicos que podrían formar fosfina en la Tierra (vulcanismo, impactos meteoríticos, tormentas eléctricas, fricción de placas tectónicas), y ninguno parece producir cantidades apreciables de la molécula, aunque estos resultados aún están en proceso de evaluación. Además, en las condiciones extremadamente ácidas de las nubes de Venus, todas las formas de fósforo deberían estar oxidadas (por ejemplo, como fosfato o PO43-). Sin embargo, en la fosfina el fósforo está completamente reducido (es decir, unido a hidrógeno: PH3).

¿La detección de fosfina significa que hemos encontrado vida en Venus? Absolutamente no. El equipo de Greaves nos advierte de que no se puede aventurar tal conclusión. Únicamente describen un descubrimiento nuevo que precisa de una explicación que aún no tenemos, y avisan de que la interpretación biológica es, por definición, la más compleja. Por supuesto, también es la que mejor se vende. Basta con deslizar el argumento de que la cantidad de fosfina en la atmósfera de Venus sería explicable como consecuencia del metabolismo de microorganismos similares a los terrestres trabajando simplemente al 10% de su capacidad. Pero dejar caer este tipo de argumentos en la conversación nos aleja absolutamente de la seriedad que requiere este tipo de descubrimientos. Si trivializamos los pequeños avances que vamos consiguiendo en la búsqueda de vida fuera de la Tierra, sólo conseguiremos perder toda credibilidad en la Astrobiología.

El otro gran titular astrobiológico de septiembre fue la identificación de lagos de agua líquida debajo del hielo del polo sur de Marte. Hace ya dos años que se descubrió por primera vez uno de estos grandes lagos salados. La investigación publicada hace dos meses confirma esa primera identificación, y descubre tres lagos más.

El descubrimiento de los lagos se ha llevado a cabo analizando datos del radar de la sonda Mars Express, en una investigación dirigida por Sebastian Lauro, de la Universidad de Roma. Cuando hace dos años se identificó el primer lago, fue estudiando señales de 29 observaciones llevadas a cabo entre 2012 y 2015; ahora, se han usado 134 observaciones realizadas entre 2012 y 2019. El radar de Mars Express usa la misma técnica que se emplea para detectar lagos subterráneos en la Tierra. Y los resultados son sólidos: existen al menos 4 grandes zonas con agua líquida escondidas bajo el polo sur de Marte, formando un complejo sistema de lagos subterráneos. Los lagos se distribuyen en un área de unos 75.000 kilómetros cuadrados (similar a la extensión de Castilla La Mancha). El más grande mide unos 30 km de largo, y los otros tres son algo más pequeños. Están escondidos bajo un kilómetro y medio de capas de hielo.

En la Tierra, un puñado de organismos vivos son capaces de habitar lagos subglaciales, por ejemplo en la Antártida. En nuestro planeta, los lagos bajo el hielo se encuentran a temperaturas por debajo de los 0ºC, y se mantienen líquidos en gran medida por la presión del hielo sobre ellos. La concentración de sales también ayuda, al bajar el punto de fusión.

El problema en Marte radica en que la concentración de sales necesaria para mantener el agua líquida es muy elevada, ya que la subsuperficie marciana donde se encuentran los lagos está a 70 grados bajo cero. El interior de Marte no suministra cantidades de calor suficientes como para estabilizar el agua líquida en estos lagos y, por lo tanto, desde un punto de vista termodinámico, su presencia solo se puede explicar por una elevadísima concentración de sales de sodio, magnesio y calcio. En la Tierra, lagos con una concentración salina de 5 veces la del agua del mar son habitables; pero a medida que la concentración se aproxima a 20 veces la del agua del océano, la vida deja de estar presente.

Además, es muy posible que los lagos marcianos tal vez ni siquiera sean lagos en sentido estricto, tan solo sedimentos saturados de agua. Y aunque las capas de sales escondidas bajo algunas rocas en desiertos hiperáridos de la Tierra, como Atacama, sí están habitadas por microorganismos especializados en extraer agua directamente de esas sales, las condiciones en la superficie de la Tierra nada tienen que ver con las de los lagos marcianos subterráneos.

Por lo tanto, la identificación de estas posibles capas húmedas subterráneas, extremadamente frías y salinas, ¿implica que existe un Sentorno habitable en Marte hoy? De nuevo, absolutamente no. Necesitamos mucha más información para empezar a comprender cómo funciona realmente este entorno marciano subterráneo. Al igual que en el caso de la fosfina de Venus, es importante ser muy cautelosos al hablar de las posibles implicaciones astrobiológicas del descubrimiento de los posibles lagos marcianos. Los titulares impactantes hacen un flaco servicio a la credibilidad de la Astrobiología.
Mars Express
Representación artística de Mars Express sobrevolando el polo sur marciano.
 
 
Madrid, España, 07 de Octubre de 2020.
 
Los trabajos publicados sólo pueden ser reproducidos
con la expresa autorización de sus autores.
Estamos en contacto: betelyuz@gmail.com
Por cualquier corrección, sugerencia o comentario.
 
Sitio Oficial Carl Sagan Portada Acerca de... Índice Contacto Links Blog