Página Espacial
Bienvenido. Estamos en la Web desde el 12 de Julio, 2003. Nos encontramos...!
   
 
Mensaje
 

El día en que murieron los dinosaurios
Alberto González Fairén

¿Se ha encontrado, al fin, evidencia fósil del día que
marca el final del Cretácico?
a historia es de sobra conocida. Hace 66 millones de años, un enorme asteroide impactó en la costa de Yucatán, en lo que hoy es el Golfo de México, levantando una montaña de material fundido más alta que el Everest y más caliente que la superficie del Sol, y liberando más energía que mil millones de bombas como la de Hiroshima. El impacto incendió el terreno en miles de kilómetros a la redonda, y provocó una lluvia de roca fundida sobre el hemisferio occidental, que calcinó el 70% de los bosques. El polvo acumulado en la atmósfera impidió durante meses la fotosíntesis de las plantas terrestres y del fitoplancton marino, colapsando las cadenas tróficas y el ciclo del carbono en tierra y mar, y la falta de luz congeló el planeta. El oxígeno prácticamente desapareció de la atmósfera, sustituido por monóxido y dióxido de carbono, metano y azufre, que provocaron lluvias ácidas durante meses. Como consecuencia, el 75% de las especies fue aniquilado, el 99.9% de todos los organismos vivos perecieron, y el ecosistema planetario fue destruido y tuvo que reinventarse. El día del impacto, la Tierra cambió de era geológica: terminó el Mesozoico y empezó el Cenozoico.

Pero esta historia ha tenido siempre un punto débil. Si en un solo día, que es un instante en términos geológicos, perecieron miles de millones de seres vivos, incluyendo todos los dinosaurios, ¿no debería existir un estrato geológico absolutamente saturado de los restos de estos animales y plantas? ¿Y no debería estar localizado en todo el mundo? De hecho, el límite estratigráfico entre el Cretácico y el Cenozoico (límite K-T) está bien determinado, entre otras cosas porque en él abunda el iridio, un metal escaso en la corteza terrestre pero muy abundante en los meteoritos (Figura 1). Por lo tanto, el impacto está bien registrado y datado, y el tiempo en el que ocurrió también, así como su localización estratigráfica en todo el planeta. Pero en este estrato no se han encontrado fósiles, y mucho menos evidencia alguna de una matanza planetaria de dinosaurios. Hasta ahora.
Afloramiento de sedimentos...
Figura 1: Afloramiento de sedimentos mostrando el límite
entre el Cretácico y el Cenozoico. (C. J. Hamilton) Click para ampliar!
Robert DePalma, de la Universidad de Kansas (y sí, primo del director de cine), publicó en abril sus descubrimientos en un yacimiento de Dakota del Norte, datado exactamente en el límite K-T. El yacimiento, denominado Tanis, está localizado a 3000 km de Chicxulub, el lugar del impacto. Hace 66 millones de años, Tanis se encontraba a la orilla de un mar interior que anegaba lo que hoy es el medio oeste norteamericano. El impacto originó una serie de ondas sísmicas de gran magnitud, que provocaron un enorme tsunami en este mar interior, con olas de hasta 10 metros, que amontonó multitud de animales y plantas en un sedimento caótico y repleto de restos fósiles. ¿Es la primera evidencia de que el impacto de Chicxulub diezmó la biosfera terrestre?

Los fósiles de Tanis son espectaculares: peces de agua dulce y agua salada mezclados, troncos de árboles, dinosaurios, pétalos de flores, equinodermos, pequeños mamíferos, plumas… incluyendo más de una docena de plantas y animales desconocidos hasta ahora (Figura 2). Además, los fósiles de Tanis están conservados en multitud de orientaciones al azar, incluidos peces en posición vertical, lo que prueba que su deposición fue el resultado de un proceso violento y muy rápido, que los capturó en una masa de barro casi instantáneamente. Algunos de los restos de dinosaurios están en la parte superior de la secuencia estratigráfica, lo que invita a pensar que sus cadáveres estuvieron flotando en el agua antes de que el terreno se volviera a secar. El metro y medio de grosor que tiene el yacimiento está saturado de microesférulas de cristal, llamadas tectitas, un producto conocido de la lluvia de roca fundida que provoca un gran impacto meteorítico. Y el yacimiento está cubierto por un estrato de 2 cm rico en iridio. Por lo tanto, Tanis incluye todos los elementos necesarios para convertirse en un sueño hecho realidad para cualquier paleontólogo.
Restos del cráneo de un mosasaurio en Tanis
Figura 2: Restos del cráneo de un mosasaurio en Tanis.
(R. Barnes, The New Yorker) Click para ampliar!
DePalma lleva trabajando en Tanis desde 2012, y algunos colegas a los que ha invitado a participar en sus excavaciones han calificado su trabajo como “extremadamente meticuloso”. Sin embargo, otros investigadores ponen en duda algunas de sus conclusiones. Por ejemplo, aunque DePalma ha comunicado a la prensa el hallazgo de dinosaurios en Tanis, este extremo no ha sido publicado aún en una revista científica, y por tanto este posible hallazgo no ha sido sometido aún al escrutinio de otros científicos. DePalma sostiene que esos resultados serán publicados muy pronto.

Además, DePalma tiene aún una reputación que enmendar: en 2015 encontró una especie nueva de dinosaurio, el Dakotaraptor, pero al reconstruir su esqueleto incluyó un hueso que resultó ser de tortuga. Cuando otros colegas señalaron el error, DePalma se vio obligado a publicar una corrección a su trabajo, y desde entonces no ha gozado de especial reconocimiento entre la comunidad paleontológica.

En definitiva, parece que podríamos tener al fin una foto del día en que murieron los dinosaurios, pero faltan algunos detalles no menores por confirmar. ¿Es Tanis uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la Paleontología, o de nuevo se ha exagerado la relevancia de un descubrimiento que no pasa de ser relativamente sustancial? Si todo lo que afirma DePalma resulta ser correcto, será la primera vez que dispongamos de evidencia incontrovertible de que los dinosaurios aún estaban sobre la Tierra al final del Cretácico. Así, aunque existen otras hipótesis para explicar la extinción en el K-T, por ejemplo varias décadas de vulcanismo desenfrenado en lo que hoy es India y que habrían causado una enorme merma en la población mundial de dinosaurios durante el Cretácico tardío, Tanis proporcionaría la evidencia necesaria para afirmar sin duda que al menos algunos dinosaurios seguían vivos para ser testigos del último día del Cretácico.

Mientras tanto, podemos volver al principio e intentar imaginar de nuevo la enorme magnitud del impacto de Chicxulub, considerando el efecto que tuvo en otros cuerpos del Sistema Solar. En un estudio de 2013, el equipo de Christopher House, de Penn State, estimó que decenas de miles de kg de rocas, expulsadas fuera de la atracción gravitatoria terrestre por la violencia del impacto, pudieron llegar a caer sobre Marte, Europa, Calisto o Titán, lugares todos potencialmente habitables. De hecho, algunos modelos sugieren que estos fragmentos rocosos eyectados de la Tierra podrían incluir vida microbiana. Por lo tanto, la enorme magnitud del impacto que acabó con los dinosaurios y puso en peligro la continuidad de la biosfera terrestre, podría al mismo tiempo haber sembrado de vida otros lugares del Sistema Solar.
 
 
Madrid, España, 06 de Abril de 2019.
 
Los trabajos publicados sólo pueden ser reproducidos
con la expresa autorización de sus autores.
Estamos en contacto: betelyuz@gmail.com
Por cualquier corrección, sugerencia o comentario.
 
Sitio Oficial Carl Sagan Portada Acerca de... Índice Contacto Links Blog