Moléculas quirales y la búsqueda
de vida extraterrestre
Alberto González Fairén |
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Algunas
sondas de exploración espacial, como
ExoMars o Rosetta, incluyen protocolos experimentales
para detectar la presencia de excesos enantioméricos
de aminoácidos L en los cuerpos que van
a estudiar, ya que tal exceso supuestamente
sería indicativo de procesos exobiológicos.
Pero, ¿son realmente los aminoácidos
L prueba inequívoca de la existencia
de actividad biológica? |
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a cuestión
central en la búsqueda de vida fuera de la Tierra es la determinación
indiscutible del origen biológico de las muestras analizadas.
Para solucionar el problema de la caracterización biológica
de materiales extraterrestres, se ha propuesto enfocar la búsqueda
de vida en la identificación de estructuras moleculares exclusivas
de los seres vivos. En las últimas décadas se han intentado
diferentes aproximaciones y metodologías. Una de las más
populares es la búsqueda de aminoácidos del tipo L.
Es conocido que los aminoácidos pueden presentarse en la naturaleza
en dos formas especulares, D o L (Figura 1), y es igualmente conocido
que la homoquiralidad es una característica biológica:
la vida de la Tierra utiliza casi exclusivamente aminoácidos
del tipo L, y de hecho los seres vivos únicamente sintetizan
aminoácidos del tipo L y azúcares del tipo D. Por lo
tanto, se ha sugerido que la detección de una sobreabundancia
notable de aminoácidos L en muestras extraterrestres constituiría
una prueba definitiva de que tales materiales han sido testigos de
algún tipo de proceso biológico. Siguiendo este razonamiento,
las misiones de la ESA ExoMars (con destino Marte, Figura 2) y Rosetta
(con destino al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko, Figura 3) incorporan
instrumentos para detectar un exceso de aminoácidos L como
indicador de procesos biológicos. Sin embargo, en los últimos
años se han planteado serias dudas acerca de esta estrategia,
como se detalla a continuación. |
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Figura
2: El rover ExoMars. (ESA)
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| Una cuestión clave relacionada con el origen
de la vida en la Tierra y con la búsqueda de vida extraterrestre
es determinar el origen de la homoquiralidad. La homoquiralidad es
esencial para el funcionamiento de las proteínas como polímeros
de aminoácidos, y para la estructura de los ácidos nucleicos
(AND y ARN), que precisan de la incorporación de azúcares.
Se han propuesto dos posibles vías para el origen de la homoquiralidad
en aminoácidos, que son en realidad vías complementarias.
Por un lado, se ha sugerido la existencia de una desproporción
inicial en las formas enantioméricas de los aminoácidos.
El origen de tal exceso enantiomérico podría haber sido
inducido por la existencia de radiación ultravioleta en las
zonas de formación estelar. Además, la quiralidad de
las superficies de ciertos minerales de la Tierra, como la calcita,
podría haber inducido una absorción preferente de la
forma D o L de ciertos aminoácidos, promoviendo la formación
de entornos con excesos enantioméricos. Por otro lado, esta
desproporción inicial podría haber sido amplificada
una vez que existieran mezclas de aminoácidos sólidos
y en disolución. Si en tales mezclas existía ya un exceso
enantiomérico, por pequeño que fuese, tal exceso inicial
podría provocar una desproporción final muy significativa.
En casos extremos, pruebas de laboratorio realizadas con el aminoácido
no esencial serina han demostrado que, partiendo de una muestra con
un exceso de tan sólo el 1% de una de las dos formas enantioméricas
del aminoácido, se puede conseguir un exceso enantiomérico
superior al 99% en la solución final. Por último, se
ha comprobado que, una vez que la homoquiralidad se establece en algunas
biomoléculas, induce la aparición de homoquiralidad
en otras biomoléculas vecinas. |
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Figura
3: La nave Rosetta. (ESA
- C. Carreau)  |
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En definitiva, parece que la homoquiralidad puede ser
un proceso que ocurre de forma general en el Universo, y que no tiene
que estar particularmente relacionado con las formas vivas. De hecho,
en un número notable de meteoritos se ha observado un predominio
frecuente de aminoácidos del tipo L. Los meteoritos conservan
un registro de los procesos químicos que sucedieron en el Sistema
Solar al principio de su historia, y se ha propuesto que los meteoritos
fueron una fuente importante de compuestos prebióticos esenciales
para el origen de la vida en la Tierra. Por lo tanto, constituyen
un material idóneo para entender la química prebiótica.
El último estudio sobre la quiralidad de los aminoácidos
en meteoritos ha corrido a cargo del grupo de Daniel Glavin, del Centro
Goddard de NASA en Maryland. Sus análisis, presentados el pasado
verano, determinaron que el meteorito del lago Tagish (Figura 4) presenta
un exceso de hasta el 60% de las formas L de los ácidos aspártico
y glutámico, formadores de proteínas en los seres vivos.
Mediciones de isótopos de carbono en las muestras analizadas
permitieron a los investigadores descartar procesos de contaminación
con materiales terrestres.
Por lo tanto, si la homoquiralidad puede aparecer como consecuencia
de procesos químicos que no tienen porqué estar relacionados
con la evolución prebiótica o biológica, no parece
que la búsqueda de excesos enantioméricos de aminoácidos
del tipo L en muestras extraterrestres pueda ser una estrategia definitiva
para identificar materiales biológicos. |
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| San Francisco (California), EEUU, 04 de Octubre
de 2012. |
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