La biosfera de la Tierra como modelo para
la búsqueda de vida extraterrestre
Alberto González Fairén |
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La Tierra
puede usarse como campo de pruebas para determinar
qué y cómo debemos buscar en planetas
extrasolares para encontrar pruebas de la existencia
de procesos biológicos. |
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a vida
microbiana en la Tierra emplea una gran variedad de recursos energéticos
y químicos, y produce una amplia lista de subproductos metabólicos.
En enero de este año, Sara Seager, del MIT, y sus colaboradores,
publicaron una revisión exhaustiva de los gases presentes en
la atmósfera de la Tierra que son subproductos metabólicos
de la actividad de los seres vivos, y que por tanto pueden servir
como bioindicadores en la exploración de planetas extrasolares.
En la búsqueda de vida en exoplanetas, el objetivo inicial
es encontrar un gas atmosférico completamente fuera del equilibrio
termodinámico con los demás constituyentes de la atmósfera
y/o la superficie. En la Tierra, el ejemplo típico es el oxígeno,
presente en nuestra atmósfera en una abundancia entre 5 y 10
órdenes de magnitud superior a lo esperable si estuviera en
equilibrio químico (Figura 1). Pero más allá
de la lista usual y conocida de gases producidos por la vida terrestre
(O2, O3, N2O y CH4), el
estudio de Seager propone que se deben considerar otros posibles subproductos
que podrían informar sobre la presencia de vida en entornos
extraterrestres diferentes a la Tierra. Las características
de tales gases indicadores de la presencia de vida serían:
(1) que no existieran de forma natural en la atmósfera
del planeta a las temperaturas y presiones prevalentes; (2)
que no fueran generados en magnitudes apreciables por procesos geofísicos,
geoquímicos o fotoquímicos; y (3) que
fueran fácilmente detectables. |
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| El trabajo de Seager recuerda que la detección
y la observación espectroscópica de las atmósferas
de planetas tipo Tierra está fuera del alcance de la tecnología
actual. Sin embargo, el telescopio espacial Webb (Figura 2), que se
encuentra en las últimas fases de construcción, sí
será capaz en la próxima década de analizar las
atmósferas de “supertierras” (planetas rocosos
significativamente más grandes que la Tierra, ver Figura 3)
que giran en torno a estrellas pequeñas. Es sólo cuestión
de tiempo que la tecnología avance lo suficiente como para
que seamos capaces de construir telescopios orbitales con tamaños
de espejos entre los 4 y los 8 metros, que sí podrán
analizar las atmósferas de planetas extrasolares tipo Tierra. |
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Figura
2: Modelo a escala real
del telescopio espacial James Webb. (EADS-Astrium)
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También a principios de este año, en
marzo, Michael Sterzik, del European Southern Observatory (ESO), y
sus colaboradores del Armagh Observatory y del Instituto de Astrofísica
de Canarias, publicaron sus análisis sobre la intensidad y
la polarización de la luz del Sol reflejada por la Tierra,
y demostraron que los resultados de sus análisis son válidos
para detectar la presencia de vida en nuestro planeta. Puede parecer
un estudio inútil a primera vista, pero realmente es un avance
notable para la búsqueda de vida extraterrestre: es la primera
vez que se ha detectado vida en la Tierra usando un método
que, en principio, puede ser usado para encontrar vida en otros sistemas
estelares. La técnica, denominada espectropolarimetría,
consiste en estudiar la luz reflejada por la Tierra sobre la superficie
de la Luna, y devuelta de nuevo a la Tierra (Figura 4). Esta luz reflejada
recoge la contribución de las nubes, los océanos e incluso
de la vegetación de la Tierra si el área total cubierta
por plantas es superior al 10% de la superficie del planeta. Por lo
tanto, la técnica puede ser empleada para detectar agua o presencia
de vida en otros planetas. En estos momentos hay dos proyectos en
marcha para el estudio de planetas extrasolares que incorporan técnicas
de espectropolarimetría: el instrumento SPHERE del ESO y el
instrumento norteamericano Gemini Planet Imager. Ambos podrán
ofrecer datos acerca de las atmósferas de planetas tipo Júpiter
orbitando en torno a otras estrellas. Sin embargo, para poder analizar
planetas tipo Tierra, se necesitará un telescopio en órbita
que no esté afectado por la atmósfera de nuestro planeta.
Analizando el trabajo de Sterzik, Christoph Keller, del Observatorio
Leiden, propone dos posibles avances. Por un lado, sugiere que sería
aún más útil estudiar el grado de polarización
circular de la luz reflejada por un planeta. Es conocido que las moléculas
fabricadas por organismos vivos son quirales. Cuando luz no polarizada
es reflejada por materiales de origen biológico, la quiralidad
de tales materiales imprime una pequeña fracción de
polarización circular en la luz reflejada. Por ejemplo, la
clorofila produce un espectro muy particular. Por otro lado, Keller
sugiere que las limitaciones de la técnica de Sterzik podrían
ser solucionadas instalando un pequeño telescopio sobre la
Luna, para monitorizar de forma contínua y precisa los espectros
de polarización lineal y circular de la luz reflejada por la
Tierra. Este avance permitiría perfeccionar la técnica
de extracción de señales de vida en nuestro mundo, que
después podría ser aplicada con más éxito
en planetas extrasolares. |
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| San Francisco (California), EEUU, 08 de Junio de
2012. |
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