Explorando el Universo de Mandelbrot
A. K. Dewdney |
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| Solos, por sí,
ni el Arte ni la Ciencia:
manifieste tu obra la paciencia;
Recrea pausado el ánimo con calma
Pues nada, sino el tiempo, fortalece el
alma.
--JOHANN WOLFGANG VON GOETHE,
Fausto
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arece
como si el arte y la ciencia se combinasen en el Conjunto de Mandelbrot.
Su complejidad asombrosa es exponente del activo campo de estudio
en que se ha convertido el caos y la dinámica de los sistemas
no lineales; y hasta personas que no tienen la menor idea de la importancia
física del conjunto encuentran una extraña belleza en
su sombrío interior y en su enjoyado halo. Como nos recuerda
la inspirada cita de Goethe, hace falta verdadera paciencia cuando
uno se dispone a generar una imagen del Conjunto de Mandelbrot. Aunque
una computadora personal se encargue de efectuar los cálculos
necesarios, a razón de miles de ellos por segundo, pueden ser
necesarios varios minutos para que la computadora entregue una imagen
terminada.
El Conjunto de Mandelbrot (así llamado en honor de su descubridor,
Benoit B. Mandelbrot, del Centro de Investigación Thomas
J. Watson, que tiene IBM en Yorktown Heights, Nueva York) consta de
una infinidad no numerable de puntos. Las imágenes del presente
artículo están construidas determinando qué puntos
de una colección mucho más diminuta (apenas unos pocos
millares de puntos) pertenecen al conjunto. Cada píxel, cada
elemento de imagen de una figura, corresponde a un punto de la colección.
Así pues, cada imagen representa una u otra parte del conjunto,
amplificada y coloreada según los gustos de los cartógrafos
de Mandelbrot. Es muy posible que, al observar las fotografías,
los lectores se pregunten: ¿qué belleza infatigable
late en el corazón del Conjunto de Mandelbrot? ¿Qué
proceso crea estas formas tan extraordinarias, esta complejidad que
cala en las profundidades mismas del infinito? La simplicidad de la
respuesta choca frontalmente con la complejidad del conjunto.
Hay personas a quienes la explicación de que el Conjunto de
Mandelbrot tiene que ver con "números complejos"
las hace empalidecer y murmurar excusas sobre la necesidad urgente
de irse a algún sitio. Por fortuna, resulta posible eludir
por completo el tema de los números complejos. Invito a los
lectores que se den por aludidos (y también a los demás)
a acompañarme a un plano imaginario, donde tomaremos el "Mandelbrot
Express" (ME), que nos llevará en un recorrido
especial por el Conjunto o "Universo" de Mandelbrot.
Lo mismo que los puntos de la superficie terrestre, que pueden ser
especificados por su longitud y latitud, también los puntos
del plano tienen coordenadas. El punto (0,0), llamado "origen",
yace en el centro del plano. De un toque de varita mágica convertiré
al lector en un ser inimaginablemente diminuto situado en un punto
cuyas coordenadas son (a,b). ¿De qué lugar exacto
se trata? Pues de cualquier lugar donde el lector guste encontrarse.
Pero una vez tomada la decisión, convendremos en que a
y b tendrán valores específicos, tales como -0.43
y 2.78, en cuyo caso el lector se encontraría a 2.78
unidades al norte del origen y 0.43 unidades al este. ¿Cuánto
mide una unidad? Poco importa que uno la considere de un kilómetro
o de un metro. Después de todo, cualquier distancia parece
enorme cuando uno tiene la pequeñez de un punto.
Ahora que el cooperante lector -pequeño y diminuto- se ha aposentado
en un punto del plano, está listo para tomar el Mandelbrot
Express. Pero antes de que llegue el bus, explicaré su ruta.
El bus comienza su viaje en (0,0) y se dirige directamente
a (a,b), a recoger al paciente lector, que habrá de
hacer su viaje en solitario, pues el ME no recogerá más
lectores en su zigzaguear de un punto a otro, en una sucesión
infinita de paradas. Para ser específico, la ruta del ME está
dada por una fórmula relativamente sencilla, que le dice al
conductor cuál es el punto que ha de visitar seguidamente,
tras detenerse en (x,y). Dicha fórmula es: |
(x,y)2
+ (a,b) |
¿Qué significa esa fórmula? El
término (x,y)2
no es más que una abreviatura del punto cuyas coordenadas son,
respectivamente, x2
- y2 y 2xy.
Sumarle (a,b) a (x,y)2
significa que hay que sumar a a la primera coordenada del cuadrado
y b a la segunda. A riesgo de pecar de tedioso, las coordenadas
resultantes de estas operaciones aritméticas son por consiguiente:
(x2 - y2
+ a, 2xy + b). ¿Dónde cae ese punto? Para determinarlo,
se sustituyen en la fórmula las coordenadas x e y
de la parada anterior, así como las coordenadas a y
b de la primera parada.
El ME arranca siempre desde el origen. Desde allí sale disparado
hacia el punto (a,b). Para ver que así es, el lector
no tiene más que sustituir por 0 las variables x
e y en la fórmula anterior. Todos los cuadrados y todos
los productos de x e y se anulan, dejando sólo
a y b como nuevos valores de las coordenadas. Para ver
adónde se dirigirá seguidamente el ME, bastará
sustituir las letras x e y por las coordenadas a
y b. Al hacerlo, vemos que el segundo punto de detención
es siempre (a2 -
b2 + a, 2ab + b).
El viaje en el ME es un continuo vaivén, que nos deja los huesos
hechos polvo. Para dar al lector cierta idea de cómo es, en
la figura se muestra una vista aérea de dos posibles viajes.
En uno de estos casos, el bus sale del origen, se detiene a recoger
al lector y visita seguidamente una serie de puntos que parecen contraerse
en espiral hacia el punto de partida. En el otro caso, el lector visita
una serie de paradas que al principio están muy próximas,
pero que gradualmente se van separando más y más, hasta
emprender la senda conducente al infinito. No sería mala idea
bajar en la primera parada si casualmente nos hallamos en ese viaje
concreto.
Aunque los dos viajes sean de carácter diferente, de acuerdo
con la fórmula cada uno de ellos estuvo totalmente determinado
por la primera parada. En el primer caso, por ejemplo, el lector se
sube al ME en (0.300, 0.100). Sustituyendo estos valores en
la fórmula calculamos las coordenadas (0.380, 0.160)
de la segunda parada. Para adquirir algo más de confianza en
la mecánica de Mandelbrot no sería mala idea proveerse
de una calculadora y calcular las coordenadas de la tercera parada,
sustituyendo en la fórmula x por 0.380, y
por 0.160, a por 0.300 y b por 0.100.
Efectuados los cálculos, resulta (0.419, 0.222). Es
esta sencilla serie de operaciones aritméticas la que suministra
indefinidamente al Mandelbrot Express su fuerza motriz.
Aunque el viaje puede durar tanto cuanto estemos dispuestos a repetir
el cálculo, la ruta que verdaderamente siga el ME puede ser
acotada o no acotada. Ello significa que, o bien la sucesión
de puntos de parada estará eternamente confinada en cierta
zona situada en torno al origen (como en el primer caso), o acabará
por escapar de cualquier recinto prefijado y se encaminará
hacia el infinito (cual sucede en el segundo caso). ¿En
qué consiste, pues, el Conjunto de Mandelbrot? Es, sencillamente,
el conjunto de todos los puntos (a,b) que dan lugar a rutas
o trayectorias acotadas del ME. Este conjunto determina un
sólido continuo situado en medio del plano, pero envía
filamentos que penetran en sus alrededores con formas sumamente sutiles
y complicadas. Los programas de computadora que generan imágenes
basadas en el Conjunto de Mandelbrot determinan el color de cada píxel
de la pantalla estableciendo si el ME sale disparado hacia el infinito
desde el punto (a,b) representado por el píxel y, en
tal caso, con qué velocidad.
Algunos lectores se encontrarían más cómodos
viajando por las rutas acotadas, que parten del interior del Conjunto
de Mandelbrot; son viajeros a quienes la idea de un viaje al infinito
les pone la carne de gallina. Sin embargo, la perspectiva de sólo
poder realizar viajes acotados parece deprimir a los matemáticos.
Tal vez resida ahí el motivo por el que colorean de negro el
Conjunto de Mandelbrot. |
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Es teorema demostrado (y por consiguiente, innegablemente
cierto) que si el ME llega alguna vez hasta un punto situado a dos
o más unidades del origen, su destino es inexorablemente el
infinito. En tal caso, su primera parada (a,b) yace en el exterior
del Conjunto de Mandelbrot. Pero, ¿cuántas paradas necesita
hacer un ME con destino al infinito antes de hallarse por lo menos
a dos unidades de distancia del origen? Ese número recibe el
nombre de estadía de (a,b).
Cuando uno trata de calcular la estadía de (a,b) nunca
sabemos del todo en qué momento detener el cómputo.
El punto podría dar lugar a 100 o a 1000 paradas antes de decidirse
a abandonar la escena definitivamente. Por otra parte, el punto podría
muy bien pertenecer al conjunto, en cuyo caso, por mucho que se espere,
el único color que estaría justificado utilizar para
su píxel correspondiente sería el negro. En las cercanías
de la frontera del conjunto se hallan los puntos que tienen estadías
de valores muy altos. Para tales puntos pueden resultar necesarias
un millón de iteraciones antes de que el ME alcance o rebase
la distancia crítica de dos unidades desde el origen. Un programa
pues habrá entonces de tomar una decisión más
o menos arbitraria acerca de cuándo dejar de iterar la fórmula
para un punto (a,b) dado. Límites muy bajos, de 100
e incluso 50 iteraciones, producen imágenes del conjunto hermosas
y razonablemente exactas, a pesar de que algunos píxeles serán
erróneamente coloreados de negro.
La asignación de distintos colores a un píxel se basa
también en la estadía del punto correspondiente al píxel.
El programador podría optar, por ejemplo, por colorear los
píxeles, bien de negro, de violeta o de color "chartreuse",
según los puntos correspondientes tengan una estadía
de 100 o más, comprendida entre 50 y 99, o entre 49 y 1. Los
colores e intervalos de estadía que podemos utilizar son completamente
arbitrarios; empero, son elecciones que pueden dar figuras de una
belleza que corta el aliento, o provocar un auténtico desastre
estético. La mitad del trabajo del programador consiste en
asignar colores a los puntos situados fuera del conjunto; la otra
mitad estriba en hallar regiones interesantes del plano, para cartografiarlas.
En realidad, cada una de estas tareas se halla influida por la otra,
pues es la asignación de colores lo que hace visibles las regiones. |
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Galería
de imágenes fractales de Mandelbrot
Aunque algunos algoritmos de coloración empleados
en la generación de figuras fractales revisten cierto
grado de complejidad, todos ellos invariablemente toman
como punto de partida el sencillo algoritmo descrito en
el presente artículo.
Las figuras 1, 2, 3 y 4 son fractales con efecto 3D o de
relieve.
Las figuras 5, 6, 7 y 8 son fractales generados con un algoritmo
de coloración
llamado "trampa orbital" (orbit traps).
(Todas las imágenes han sido creadas por el programa
Mandelbrot
Explorer) |
| Mandelbrot - Gallery - Fractal
- Fractals |
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Para llenar toda una pantalla de la computadora de
coloridos elementos y no elementos del Conjunto de Mandelbrot, es
preciso asignar sistemáticamente un valor de a y de
b a cada uno de los píxeles de la pantalla, seleccionados
en un intervalo dado de valores para a y b. Lo cual
podemos realizar mediante dos bucles. Uno de los bucles hace variar
a desde desde uno a otro extremo de su posible gama de valores
en 200 pasos iguales, pongamos por caso. El segundo bucle, que contiene
al anterior, hace variar b en otros tantos pasos, desde un
extremo de su intervalo al otro. El número de pasos correspondiente
a cada bucle refleja el número de píxeles de que dispone
nuestra pantalla en su dimensión horizontal (correspondiente
a los valores de a) y en su dimensión vertical (para
los valores de b).
Dado que cada imagen contiene solamente una muestra finita de puntos
de una región particular del Conjunto de Mandelbrot, jamás
podrá ofrecer con todo detalle lo que realmente acontece en
ella. Pero tomando para a y b intervalos de variación
más estrechos, podemos aumentar el grado de "ampliación".
De hecho, el Conjunto de Mandelbrot ofrece una fina estructura de
detalle a todos los grados de amplificación. Por este motivo,
uno de los más populares juegos a que se entregan los entusiastas
del Mandelbrot consiste en ampliar áreas del conjunto hasta
agotar la capacidad de sus equipos, de la programación de que
disponen o la propia paciencia.
La ampliación de una imagen particular se calcula como sigue.
Supongamos computada una imagen de una región cuadrada del
plano, cuyo lado tiene una longitud s. La ampliación
de la imagen presentada será entonces de 1/s. Una imagen
cuadrada que tenga, por ejemplo, 0.02 unidades de lado contará
con una ampliación de 50 al ser proyectada en la pantalla.
No pocas veces se siente la tentación de subirse al ME y conmutar
el control de automático a manual. Sería efectivamente
una gran aventura poder guiarlo e ir subiendo por uno de los filamentos
del conjunto, en un auténtico viaje de turismo. Así,
lejos incluso del cuerpo principal, podremos descubrir copias en miniatura
del conjunto, que dan la impresión de flotar aisladas en el
plano. Según los matemáticos, el Conjunto de Mandelbrot
entero es, en realidad, conexo, por lo que cabría guiar
al ME hasta uno de los ejemplares de "mini-Mandelbrot".
Pero la carretera que conduce a ellos no se parece en nada a nuestras
carreteras. Al ampliar reiteradamente uno cualquiera de los filamentos
que rodean al Conjunto de Mandelbrot, lo único que se encuentra
es una serie de diminutas islitas negras, que dan la impresión
de hallarse sueltas. A mayores, entre las islas más grandes
vemos otras más pequeñas, pero raramente, si alguna,
llega a presentársenos entre ellas una carretera continua. |
| (Recopilación de información: María
E. Vera) |
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Descargas |
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Programa "Mandelbrot Explorer v1.4"
Wilfredo
Orozco
Este programa (para IBM-PC y compatibles) genera imágenes
fractales, según la teoría del Conjunto de Mandelbrot.
Algunas de sus características son: funciones de centrado,
zoom, interpolación, rutinas de coloración "orbit
traps" y de efecto 3D, generación de fractales
RGB (24 bits), sombreado por coseno y arco tangente, etc.
Se recomienda para una mejor visualización, una PC
de +800 Mhz y +128 Mb RAM.
[ Descargar
programa, 900 Kb]
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| Mendoza, Argentina, 01 de Marzo de 2004. |
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