¿Una explicación geológica
para la
«explosión del Cámbrico»?
Redacción |
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Los océanos
bullían de vida 600 millones de años
atrás, pero habría sido difícil
de reconocer a estas simples criaturas de cuerpo
blando, como los ancestros de casi todos los
animales que existen hoy en la Tierra. Entonces,
algo sucedió. En el transcurso de varias
decenas de millones de años –sólo
un parpadeo en términos geológicos–
una explosión de evolución dio
lugar a una oleada de diversificación
y de complejidad cada vez mayor, incluyendo
la expansión de los organismos multicelulares,
y la aparición de los primeros caparazones
y esqueletos. |
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os resultados
de la explosión del Cámbrico están bien documentados
en el registro fósil, pero su causa –por qué y
cuándo ocurrió, y quizás por qué nada
similar ha ocurrido desde entonces– ha sido un misterio. Una
nueva investigación indica que la respuesta puede estar en
una curiosidad geológica –un límite dramático,
conocido como la ‘Gran Discontinuidad’, entre las antiguas
rocas ígneas y metamórficas, y los sedimentos más
jóvenes. “La Gran Discontinuidad es una superficie
geomorfológica muy importante, y no hay nada como ella en todo
el registro geológico”, dice Shanan Peters, un profesor
de geociencias en la Universidad de Wisconsin-Madison, quien lideró
al nuevo trabajo. De presencia en todo el mundo, la Gran Discontinuidad
yuxtapone rocas antiguas, formadas miles de millones de años
atrás en las profundidades de la corteza de la Tierra, con
rocas sedimentarias relativamente jóvenes del Cámbrico,
formadas a partir de los depósitos dejados por los antiguos
mares poco profundos, que cubrían los continentes tan solo
quinientos millones de años atrás.
Bautizada así en 1869 por el explorador y geólogo John
Wesley Powell, durante la primera expedición documentada por
el Gran Cañón, la Gran Discontinuidad ha representado
un enigma de larga data y ha sido vista –por Charles Darwin,
entre otros– como una enorme brecha en el registro geológico
y en nuestra comprensión de la historia de la Tierra.
Sin embargo, Peters piensa que la brecha misma –el tiempo que
falta en el registro geológico– puede ser la clave para
entender lo que pasó.
En el ejemplar del 19 de abril de 2012 de la revista Nature, él
y su colega Robert Gaines (Pomona College) informan que las mismas
fuerzas geológicas que formaron la Gran Discontinuidad también
pueden haber proporcionado el impulso para la explosión de
biodiversidad durante el Cámbrico temprano. “La
magnitud de la discontinuidad no tiene rival en el registro geológico”,
dice Gaines. “Cuando juntamos todas las piezas, nos dimos cuenta
de que su formación debe haber tenido profundas implicaciones
para la química de los océanos, al momento en que la
vida compleja recién estaba proliferando”. “Estamos
proponiendo un mecanismo de activación de la explosión
del Cámbrico”, agrega Peters. “Nuestra hipótesis
es que la biomineralización evolucionó como respuesta
biogeoquímica a una mayor afluencia de productos de la erosión
continental durante las últimas etapas de la formación
de la Gran Discontinuidad”.
Peters y Gaines analizaron datos de más de 20 000 muestras
de rocas procedentes de toda América del Norte y encontraron
múltiples indicios, tales como inusuales depósitos minerales
con distinta geoquímica, que apuntan a una relación
entre la física, la química y los efectos biológicos.
Durante el Cámbrico temprano, por todo el continente de América
del Norte los mares poco profundos avanzaron y retrocedieron en reiteradas
ocasiones, erosionando gradualmente la capa superficial de rocas para
dejar al descubierto las ‘rocas del basamento’ que están
en el interior de la corteza. Expuestas al medio ambiente de la superficie
por primera vez, las rocas de la corteza reaccionaron con el aire
y el agua, en un proceso de erosión química que liberó
en los océanos iones de calcio, hierro, potasio y sílice,
cambiando de este modo la química del agua de mar.
Las rocas del basamento fueron cubiertas con posterioridad por depósitos
sedimentarios de los mares del Cámbrico, creando el límite
conocido hoy como la Gran Discontinuidad.
Las evidencias de los cambios en la química del agua de mar
quedaron plasmadas en el registro geológico, donde se pueden
hallar altas tasas de formación de minerales de carbonato en
el Cámbrico temprano, así como la aparición de
extensos lechos de glauconita, un mineral rico en potasio, sílice,
e hierro, que es bastante inusual hoy en día.
El influjo de los iones a los océanos probablemente planteó
un desafío a los organismos que vivían allí.
“Tu cuerpo tiene que mantener en equilibrio a estos iones con
el fin de seguir funcionando correctamente”, explica Peters.
“Si usted tiene demasiado de uno, tiene que deshacerse de él,
y una manera de hacerlo es hacer un mineral”.
El registro fósil muestra que los tres principales biominerales
–fosfato de calcio, que ahora se encuentra en huesos y dientes;
carbonato de calcio, en los caparazones de los invertebrados; y dióxido
de silicio, en los radiolarios– aparecieron más o menos
simultáneamente en esa época y en una gran variedad
de organismos lejanamente emparentados.
El tiempo que transcurre entre la primera aparición de los
animales y su posterior adquisición de biominerales en el Cámbrico
es notable, dice Peters. “Es probable que la biomineralización
no evolucionó para algo, sino que evolucionó en respuesta
a algo –en este caso, el cambio en la química del agua
de mar durante la formación de la Gran Discontinuidad. Luego,
una vez que ocurrió, la evolución tomó otra dirección”.
Hoy en día esos biominerales desempeñan funciones esenciales
tan variadas como la protección (caparazones y espinas), la
estabilidad (huesos), y la depredación (dientes y garras).
En conjunto, los resultados sugieren que la formación de la
Gran Discontinuidad puede haber provocado la denominada explosión
del Cámbrico. “Esto da respuesta a muchas preguntas
pendientes procedentes de diferentes áreas, incluida la existencia
de muchos tipos de rocas sedimentarias y un muy notable estilo de
preservación de fósiles. Y no podemos dejar de pensar
que en ese momento, esto tuvo un gran impacto en el desarrollo de
la vida primitiva”, agregó Gaines.
Lejos de representar una falta de información, como Darwin
pensaba, las brechas en el registro geológico en realidad pueden
decirnos cuál fue el mecanismo por el cual se produjo la explosión
del Cámbrico, comenta Peters.
“El compositor francés Claude Debussy dijo: ‘La
música es el espacio entre las notas’. Creo que ése
es el caso aquí”, señala Peters. “Por cierto,
las brechas pueden tener más información, en algunos
aspectos, sobre los procesos que impulsan el cambio del sistema terrestre,
que las rocas. Pero en conjunto proporcionan una descripción
completa”, concluyó el científico.
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Espectacular
fotografía de la Gran Discontinuidad,
en el estado norteamericano de Colorado. (Shanan
Peters)
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| Fuente: Jill Sakai, Universidad de Wisconsin-Madison
(EEUU) |
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| Mendoza, Argentina, 21 de Junio de 2012. |
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