El extraño caso de las erupciones
solares
y los elementos radioactivos
Redacción |
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Cuando
los investigadores encontraron un vínculo
inusual entre las erupciones solares y la vida
interna de los elementos radioactivos en la
Tierra, se inició una investigación
científica detectivesca que podría
tener consecuencias en la seguridad de los astronautas
durante sus caminatas espaciales y, tal vez,
podría cuestionar algunos supuestos de
la Física. |
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un misterio que se presentó inesperadamente: la desintegración
radioactiva de algunos elementos que se almacenan silenciosamente
en laboratorios de la Tierra parece estar influenciada por las actividades
dentro del Sol, situado a 150 millones de kilómetros de distancia.
Pero, ¿esto es posible?
Investigadores de las universidades de Stanford y de Purdue, creen
que sí. Sin embargo, la explicación que proponen de
cómo ocurre el fenómeno, abre la puerta a un nuevo misterio.
Existe incluso una posibilidad remota de que este efecto inesperado
sea provocado por una partícula desconocida emitida por el
Sol. “Eso sería realmente notable”, dijo Peter
Sturrock, profesor emérito de Física Aplicada en Stanford,
y experto en el funcionamiento interno del Sol.
La historia comienza, en cierto sentido, en aulas de todo el mundo,
donde a los estudiantes se les enseña que la velocidad de desintegración
de un material radioactivo específico es constante. Este concepto
es utilizado por ejemplo por los antropólogos, que utilizan
la técnica del carbono-14 para datar objetos antiguos, o por
los médicos para determinar la dosis adecuada de radioactividad
que se debe administrar a un paciente con cáncer. |
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Números aleatorios |
Pero esa suposición fue desafiada de una manera
inesperada por un grupo de investigadores de la Universidad de Purdue,
quienes en ese momento estaban más interesados en los números
aleatorios que en la desintegración nuclear. (Los científicos
utilizan largas cadenas de números aleatorios para una variedad
de cálculos, pero son difíciles de producir, ya que
el proceso utilizado para generar estos números influye en
el resultado)
Efraín Fischbach, profesor de física en la Universidad
de Purdue, estaba considerando utilizar a la velocidad de desintegración
de varios isótopos, como una posible fuente de números
aleatorios generados sin ningún tipo de intervención
humana. (Una masa del material radioactivo cesio-137, por ejemplo,
puede desintegrarse a un ritmo constante, pero los átomos individuales
dentro de la masa se desintegrarán con un patrón impredecible,
al azar. De este modo, el tiempo entre los chasquidos aleatorios de
un contador Geiger colocado cerca de la masa de cesio, podría
ser utilizado para generar números aleatorios)
Mientras los investigadores analizaban minuciosamente la información
publicada sobre isótopos específicos, descubrieron discrepancias
en las velocidades de desintegración medidas –algo raro
por tratarse de supuestas constantes físicas.
Al revisar los datos recogidos en el Brookhaven National Laboratory
(Long Island, EEUU) y en el Instituto Federal de Física y Técnica
(Alemania), los investigadores se toparon con algo aun más
sorprendente: la observación a largo plazo de la velocidad
de desintegración del silicio-32 y del radio-226, parecía
mostrar una pequeña variación estacional. La velocidad
de desintegración era ligeramente más rápida
en invierno que en verano. ¿Era real esta fluctuación,
o era simplemente un problema técnico en el equipo usado para
medir la desintegración, provocado por el cambio de las estaciones,
con los correspondientes cambios de temperatura y humedad?
“Todo el mundo pensó que se debía a errores experimentales,
porque a todos nos enseñaron que las velocidades de desintegración
son constantes”, dijo Sturrock. |
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El Sol habla |
El 13 de diciembre de 2006, el propio Sol proporcionó
una pista crucial, cuando una erupción solar envió hacia
la Tierra un flujo de partículas y radiación. El ingeniero
nuclear de Purdue, Jere Jenkins, mientras realizaba mediciones de
la velocidad de desintegración del manganeso-54, un isótopo
de corta duración utilizado en diagnósticos médicos,
se dio cuenta de que la velocidad caía ligeramente durante
la erupción, un decrecimiento que se inició aproximadamente
un día y medio antes de la erupción.
Si esta relación aparente entre las erupciones y las velocidades
de desintegración resulta cierta, podría dar lugar a
un método de predicción de las erupciones solares antes
de su ocurrencia, lo cual podría ayudar a prevenir daños
a los satélites y redes eléctricas, así como
a salvar las vidas de los astronautas en el espacio.
Las anomalías en la velocidad de desintegración que
Jenkins observó durante la mitad de la noche en Indiana –lo
que significa que ‘algo’ producido por el Sol atravesó
la Tierra para llegar a los detectores de Jenkins. ¿Qué
es lo que las erupciones podrían estar arrojando, que sea capaz
de producir tal efecto?
Jenkins y Fischbach supusieron que los responsables de esta leve disminución
de la velocidad de desintegración eran probablemente los neutrinos
solares, las famosas partículas casi sin masa que pueden desplazarse
casi a la velocidad de la luz, a través del mundo físico
(los seres humanos, las rocas, los océanos, los planetas, etc)
y prácticamente sin interaccionar con nada.
Luego, en una serie de artículos publicados en ‘Astroparticle
Physics, Nuclear Instruments and Methods in Physics Research and Space
Science Reviews’, Jenkins, Fischbach y sus colegas demostraron
que era altamente improbable que las variaciones observadas en las
velocidades de desintegración se debieran a influencias ambientales
sobre los sistemas de detección. |
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Razón para sospechar |
Sus descubrimientos vinieron a reforzaron la idea según
la cual las extrañas oscilaciones en las velocidades de desintegración
fueron causadas por neutrinos procedentes del Sol. Las oscilaciones
parecen estar en sincronía con la órbita elíptica
de la Tierra. Las velocidades de desintegración oscilarían
a medida que la Tierra se acerca (donde estaría expuesta a
más neutrinos) o se aleja del Sol.
Así que había una buena razón para sospechar
del Sol, ¿pero podría ser probado?
Aparece en esta historia Peter Sturrock, profesor emérito de
Física Aplicada en Stanford, y experto en el funcionamiento
interno del Sol. Durante una visita al National Solar Observatory
(Arizona), a Sturrock le entregaron copias de los artículos
aparecidos en revistas científicas escritos por los investigadores
de Purdue.
Sturrock sabía por experiencia que la intensidad de la lluvia
de neutrinos que el Sol envía continuamente hacia la Tierra,
varía de forma regular a medida que el propio Sol gira y muestra
una cara diferente, como una versión más lenta de la
luz giratoria de un móvil policial. Su consejo a Purdue: Busquen
evidencias de que los cambios en la desintegración radioactiva
en la Tierra varían con la rotación del Sol. “Eso
es lo que sugerí. Y eso es lo que hemos hecho”. |
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Una sorpresa |
Volviendo a echar otro vistazo a los datos de desintegración
del laboratorio de Brookhaven, los investigadores encontraron un patrón
recurrente de 33 días. Fue un poco sorpresivo, dado que la
mayoría de las observaciones solares muestran un patrón
de aproximadamente 28 días –la velocidad de rotación
de la superficie del Sol. ¿La explicación?
El núcleo del Sol –donde las reacciones nucleares producen
neutrinos– aparentemente gira más lentamente que la superficie
que vemos. “Puede parecer anti-intuitivo, pero parece como si
el núcleo rotara más lentamente que el resto del Sol”,
dijo Sturrock.
Todas las pruebas apuntan hacia una conclusión: el Sol se está
“comunicando” con los isótopos radiactivos en la
Tierra, dijo Fischbach.
Pero hay una importante pregunta que permanece sin respuesta. Nadie
sabe cómo los neutrinos podrían interactuar con los
materiales radiactivos para cambiar sus velocidades de desintegración.
“No tiene sentido de acuerdo a las ideas convencionales”,
dijo Fischbach. Jenkins enigmáticamente agregó: “Lo
que estamos sugiriendo es que algo que realmente no interactúa
con nada, está cambiando algo que no se puede cambiar”.
“Es un efecto que todavía nadie entiende”,
coincide Sturrock. “Los teóricos están comenzando
a decir, ‘¿Qué está pasando?’ Pero
eso es a lo que apunta la evidencia. Es un desafío para los
físicos y también para los que están relacionados
al Sol”.
Si la partícula del misterio no es un neutrino, “Tendría
que ser algo que no conocemos, una partícula desconocida que
también es emitida por el Sol y que tiene este efecto, lo que
sería aún más notable”, concluyó
Sturrock. |
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| Fuente: Chantal Jolagh, Universidad de Stanford. |
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| Mendoza, Argentina, 10 de Mayo de 2012. |
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