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Vega
Jesús Salvador Giner
Ilumina espectacularmente los cielos estivales junto a otras dos bellezas estelares como Altair y Deneb, con las que forma el conocido Triángulo de Verano, pero Vega es un astro especialmente importante al encontrarse bastante cerca del Sol y, además, porque puede poseer los elementos necesarios para la aparición de planetas en un futuro próximo. Quién sabe si alguno de esos planetas estará en una distancia adecuada a Vega y pueda, con el tiempo, albergar la huella de la vida. Mirar a Vega es como si viéramos a nuestro Sol en los primeros albores de su existencia, antes de la aparición de la misma Tierra. Vega nos permite, en cierto modo, ir hacia atrás en el tiempo para ver nuestros orígenes.
ega es una de las estrellas más reverenciadas de todo el firmamento. Con su luminosidad extraordinaria (tan sólo cuatro estrellas son más brillantes que Vega: Sirio, Canopus, Rígil Kent y Arturo), este singular astro ha atraído las miradas de los que observan el cielo, ya sea testimonial o asiduamente.

El nombre de Vega procede de la imaginación de los árabes, que vieron en la región del espacio que la rodea un águila con las alas desplegadas y un instrumento musical entre las garras. Denominaron a esta constelación Al Nasr al Waki. Anteriormente, sin embargo, se habían sucedido muchas otras leyendas acerca de esta constelación y su origen: que si era la lira inventada por Hermes alzada hasta las alturas por designio divino, que si era el caparazón de una tortuga (propuesta derivada del hecho de que Hermes construyó su lira con tan sólido material animal), que si según Plinio era un arpa, etc.

La constelación de Al Nasr al Waki, que en árabe significa ‘buitre o águila cayendo en picado’, perdió su elemento avícola con el transcurrir de los años, de modo que únicamente restó la lira. La palabra Waki se mantuvo y fue la que denominó a su estrella principal. La evolución posterior nos trajo la traducción por Vega, que es el nombre que actualmente se aplica a la estrella alfa de esta pequeña constelación (figura 1).
Vega
Figura 1: porción de la constelación de Lira donde se halla Vega, la estrella más brillante de la misma. Al oeste y cerca de Vega es posible observar a épsilon Lyrae, célebre estrella doble formada en realidad por dos pares dobles de astros. A cierta distancia de Vega, hacia el sur, se halla M 57, una famosa nebulosa planetaria. Aunque Lira es una constelación pequeña contiene muchos objetos dignos de observación. Vega es, obviamente, uno de ellos, porque entre otras cosas es la quinta estrella más brillante de todo el cielo. (Carta realizada con el programa TheSky)
Vega guarda una profunda conexión con las observaciones que los antiguos hicieron del firmamento y con el futuro de nuestro Sistema Solar. Al final del artículo trataremos este segundo punto, centrémonos ahora en el primero. ¿Por qué Vega se relaciona con la astronomía del pasado? Puede parecer extraño, pero hace unos 14.000 años quien hubiera mirado hacia el norte en el hemisferio septentrional no hubiese encontrado a la estrella Polar, sino que en su lugar hallaría... ¡a Vega!.

Todo esto obedece al fenómeno conocido como precesión de los equinoccios: dado que nuestro mundo es un cuerpo que recibe la influencia gravitatoria del Sol y la Luna y también de los demás planetas, su movimiento de rotación presenta una ligera variación a lo largo del tiempo. En periodos de tiempo dilatados, los polos del planeta van modificando la dirección a la que apuntan debido al movimiento de rotación terrestre: en realidad, es como si la Tierra fuera una peonza como con las que jugábamos de pequeños; su eje, a medida que gira, cambia constantemente. Es ese movimiento cónico en torno al polo norte el que provoca que el mismo polo apunte a diferentes estrellas a través del tiempo (figura 2).
Vega
Figura 2: mapa celeste indicando la dirección a la que apunta el polo norte terrestre a lo largo del tiempo. En la actualidad el polo apunta a una región del firmamento próxima a la estrella Polar, pero hace unos 13.500 años el polo estaba cercano a Vega. La circunferencia roja señala el camino que ha recorrido el polo norte debido al movimiento de precesión del eje terrestre, con una duración de alrededor de 25.800 años. (Carta realizada con el programa TheSky)
El hecho de que Vega estuviese próxima al polo norte en los albores de la civilización humana insinúa una especial atención por parte de los antiguos hacia esta estrella. Hace 10.000 años las primitivas embarcaciones debían guiarse durante la noche siguiendo la estela de los astros en el firmamento; disponer de una luz tan brillante como Vega para orientarse facilitaba mucho la navegación. Quizá fue éste el motivo por el que algunas culturas prehistóricas edificaron templos y monumentos en dirección a la salida o puesta de Vega; es posible que Vega fuera la responsable de algunos descubrimientos geográficos producto de las exploraciones llevadas a cabo por esos antiguos pueblos al representar, durante miles de años, el faro con el que guiarse en medio de la oscuridad del cielo nocturno.
Naturaleza y características de Vega
Vega
Figura 3: Vega, en una fotografía tomada desde el Observatorio de Monte Palomar. Queda patente la enorme luminosidad del astro; en esas condiciones fue muy difícil observar directamente ningún signo de disco protoplanetario, rasgo que se creía Vega podría tener debido a su corta edad. Fueron necesarios la puesta en órbita de ingenios espaciales para salir de dudas al respecto. (dss2-POSSII)
Vega es una estrella algo distinta de nuestro Sol. Su tipo espectral, A0, nos indica que se trata de un astro de color blanco, con una temperatura superficial de unos 9.200 grados centígrados, y con líneas espectrales visibles del helio y metales neutros. Estas líneas son precisamente las que nos guían acerca de la temperatura del astro en cuestión; si únicamente viéramos las líneas espectrales de los metales Vega sería más fría que el Sol, pero como se destacan las del helio neutro concluimos que su superficie debe tener una temperatura de al menos 9.000º C, ya que el helio precisa de esas temperaturas para que sus líneas sean visibles. De manera general, los elementos metálicos requieren de poca temperatura para ser excitados; en cambio, el hidrógeno y el helio sólo se excitan cuando hay temperaturas de más de 9 o 10.000º C. Su composición interna nos ha revelado que Vega contiene en general sólo el 63% de los metales que posee el Sol, aunque en el caso concreto del hierro su abundancia es un 115% de la presente en nuestra estrella.

Aunque sea más caliente que el Sol, Vega entra dentro de la categoría de la secuencia principal, es decir, el ramo de estrellas que han adquirido una configuración estable y pueden brillar tranquilamente durante algunos millones o miles de millones de años. Vega tiene un diámetro de 3,6 veces el solar, una masa igualmente tres veces superior y una luminosidad que es más de 70 veces la de nuestra estrella; si pudiéramos traer a Vega y colocarla en el lugar del Sol sería tan intensamente luminosa que cegaría nuestra vista y quemaría nuestra piel de inmediato.

En cuanto a su brillo vista desde la Tierra, hemos dicho que es la quinta estrella más luminosa del cielo (la anaranjada Arturo le supera por muy poco, aunque Vega es más deslumbrante debido al color blanco). Sirio es bastante más brillante que Vega, pero lo es porque está más cercana (8,6 años luz) a nosotros. Vega se sitúa a más de 26 años luz, tres veces más lejos.

Una característica importante de toda estrella es su edad. Una estrella puede ser muy brillante porque es muy joven y muestra toda su fogosidad o bien muy grande porque se ha hinchado como un globo al llegar a la etapa de vejez. Vega, en base a la información que nos proporcionaba su espectro (a partir del cual puede determinarse la edad de una estrella a grandes rasgos), parecía tener una edad corta. Su elevada luminosidad y su mayor masa respecto al Sol la incluían más arriba que ésta en la rama de la secuencia principal del diagrama H-R. Lo que esto nos dice es que Vega tendrá una vida más exigua que la solar; mientras que el Sol tiene por delante miles de millones de años de tranquilidad en la secuencia principal, Vega saldrá de ella en poco más de 350 millones. De haber nacido en el mismo instante que el Sol, Vega sería ahora mismo una enana blanca poco brillante y muy insignificante. La gran luminosidad de Vega nos asegura que se trata de un astro joven, con una edad no superior a esos 350 millones de años (el Sol es quince veces más viejo).

De modo que Vega es una estrella joven, casi recién salida de la pubertad estelar, podríamos decir. La observación de astros jóvenes en regiones ricas en gas y polvo había puesto de manifiesto que muchos de ellos tienen discos de materia gaseosa a su alrededor; un disco similar tuvo el Sol hace 5.000 millones y a partir de él nacieron los planetas, entre ellos la Tierra. Así fue como los científicos se hicieron la pregunta obvia al saber la edad de Vega: ¿tendrá un disco protoplanetario? Y ¿habría ya algún planeta formado? No es, sin embargo, nada fácil poder observar un tenue residuo de polvo y gas situado a casi 200 billones de kilómetros y alumbrado por la cegadora luz de una estrella tan brillante (figura 3), por lo que los científicos tuvieron que esperar a que la tecnología les echara una mano. Y ello sólo sucedió a principios de la década de los ochenta.
Vega y su disco de polvo
El 25 de enero de 1983 se puso en órbita el satélite IRAS (Infrared Astronomical Satellite), de la NASA. Este satélite estaba preparado para observar el cielo mediante luz infrarroja, de longitud de onda mayor que la luz visible. Al analizar estrellas cercanas, el IRAS captó en Vega el débil y difuso resplandor de un halo de polvo cósmico, exactamente igual al esperado en el caso de astros jóvenes. Por supuesto, un hallazgo de estas características excitó a los científicos, y les hizo pensar que Vega podría ser un sistema planetario en formación, tal y como era el nuestro unos 4.600 millones de años atrás. Las especulaciones fueron abarcando distintas posibilidades: ¿habría planetas ya formados?, ¿cuántos serían?, ¿habría alguno en posición adecuada para la vida?, ¿existiría un cinturón de asteroides o un depósito de cometas?
 
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