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Mensaje Sitio Oficial Carl Sagan
 
Una tripulación con destino especial
Viktor Blagov
 
Salyut 7
En febrero de 1985, debido a un desperfecto, la estación espacial Salyut 7, que volaba en modo automático, perdió completamente el contacto con el Centro de Control. Los cosmonautas enviados al laboratorio espacial, desplegando en cooperación con los servicios terrestres una ardua e intensa labor, rectificaron las fallas y reactivaron el vehículo para una vida normal. Viktor Blagov, por ese entonces vicesupervisor de los complejos orbitales "Salyut-Soyuz-Progress", comenta la experiencia.
 
quel día fue una verdadera fiesta en el Centro de Control de Vuelo (TsUP en ruso). Por primera vez desde que habían llegado a la Salyut 7 los "Pamires" (V. A. Dzhanibekov y V. P. Savinykh) la temperatura del aire en los módulos alcanzó el nivel normal de 20 °C. Por fin, dentro del sistema de termorregulación, se hizo posible accionar al máximo el circuito de refrigeración para absorber la humedad acumulada en la atmósfera del laboratorio espacial en el periodo de bajas temperaturas, durante el cual la humedad relativa había alcanzado -en algunas ocasiones- el 100 por ciento.

La vida en el Centro de Control de Vuelo acabó por entrar en vereda; la Salyut 7 funcionaba sosegada y normalmente; todos los sistemas habían sido comprobados y puestos totalmente en los regímenes operacionales. Pero había quienes creían que la obra sería mucho más prolongada y hasta imposible...

Durante una sesión de comunicación, la Salyut 7, en vuelo automático, dejó de transmitir debido, según ya sabemos, a una falla en el circuito radioeléctrico de mando. Cuando la cosmonave vuela sin tripulantes, éste es el único instrumento de control desde la Tierra. De averiarse, la estación no puede recibir órdenes. Durante sus muchos años de trabajo en el Centro de Control de Vuelo jamás se había visto en tal situación.

Los diseñadores de la Salyut 7 y el Centro de Control de Vuelo se vieron frente a este interrogante: ¿Qué se puede hacer en tales circunstancias?. Sólo una tripulación puede reparar la astronave reemplazando la unidad averiada del circuito radioeléctrico de mando con una de repuesto de las que se guardan en la estación. Pero, ¿cómo pueden llegar los cosmonautas al laboratorio espacial?. ¿Cómo acercarse a una estación, que no da señales de vida, sin el sistema "Iglá"?. ¿Cómo llevar a cabo el acoplamiento con un vehículo incapaz de orientarse?.

Había cosas en qué pensar...

Ante todo, hacía falta dar respuesta al interrogante principal: ¿A qué distancia se podía comenzar el acercamiento manual de la Salyut 7?. Revisaron los informes sobre acoplamientos manuales: solían realizarse éstos a una distancia de 300 a 400 m. Sólo en una ocasión Vladimir Dzhanibekov -a quien se le reservó el título honorífico "as de la astronáutica"- acercó y acopló a mano la nave Soyuz-T 6 a la estación
Salyut 7 desde una distancia de 900 m, marcando un récord en su género.

Paso a paso se fue revelando el cuadro de esa operación poco común. Se fijaron cinco criterios para la aproximación manual:

1. El Sol no debe deslumbrar la ventanilla de la Soyuz-T 13 a través de la que se observará la estación.

2.
La distancia hasta la estación ha de medirse con un telémetro láser.

3.
Terminada la aproximación inicial, la distancia no ha de pasar de 5 km.

4.
La velocidad de acercamiento no debe superar 8 m/s.

5.
Antes de que las naves entren en la sombra, han de quedar no menos de 25 minutos para la aproximación a mano.

Los primeros cálculos no produjeron mucho optimismo: la probabilidad de un acoplamiento feliz era de 0,3-0,6, o sea, la probabilidad del regreso de la Soyuz-T 13 a la Tierra sin acoplarse con la estación, era del 70 al 40 por ciento. Era un indicador muy elevado para una operación de tanta importancia. Para elevar la probabilidad del acoplamiento aún hasta el 80 por ciento, había que disminuir la distancia máxima resultante del acercamiento inicial. Esto podría, a su vez, aumentar el número de correcciones de la órbita y, eventualmente, el tiempo de vuelo, lo cual requeriría recursos adicionales para la nave de transporte, particularmente el combustible y los medios de subsistencia: el oxígeno, el agua y los alimentos.

Igual que toda astronave, la Soyuz-T no es "elástica", y para que pudiera recibir cargamento completo se tuvo que reducir el número de tripulantes hasta dos y desmantelar el sistema "Iglá", inútil en la Soyuz ya que no funcionaba su análogo en la Salyut. Vladimir Dzhanibekov, quien había estado en el espacio en cuatro ocasiones, fue designado jefe de la Soyuz-T 13. Fue ingeniero de a bordo Viktor Savinykh, poseedor de una experiencia de trabajo en la estación Salyut 6 de 75 días. Las técnicas de aproximación precisadas a raíz de múltiples ensayos, fueron las siguientes:

La aproximación inicial entre la Soyuz-T 13 y la estación Salyut 7 se efectúa fundamentalmente de manera tradicional. Los medios tradicionales activos miden los parámetros orbitales de la nave; los pasivos, los parámetros del movimiento de la estación; al mismo tiempo se calculan las maniobras que ha de realizar la nave para aproximarse a la Salyut 7 lo más cerca posible. A unos 11,5-16 km la Soyuz-T 13 se vuelve hacia la estación con la ventanilla en la que están instalados los medios de observación. En cuanto se salga de la sombra, los cosmonautas verán a la estación en la ventanilla. Para rectificar errores eventuales de medición cometidos durante la aproximación inicial, los tripulantes vuelven la nave de manera que la estación aparezca en el cruce de ejes del visor VP-1, o sea, en el centro de la ventanilla. Seguidamente, se da la orden al ordenador de a bordo que asume la dirección sobre el acercamiento, accionando los motores de la nave de manera que se aproxime a la estación. A unos 1,5-2 km los tripulantes desconectan el ordenador, al tiempo que efectúan el acercamiento en forma manual hasta una distancia de 300 o 400 m. Luego, se mantiene en órbita una posición fija, se estiman las condiciones de acceso a la estación; y, por último, se realiza el vuelo de comprobación alrededor de la Salyut 7; se acerca al adaptador de acoplamiento y se acopla. Los cosmonautas tienen permiso de asumir el mando a una distancia de 3,5-5 km, si lo permiten las condiciones de observación y se acatan los requisitos de paso al acercamiento manual. Se ensayaron acciones a realizarse en situaciones de emergencia. Algunas se describen a continuación:

De no poder acoplarse el compartimiento de transición por la mala iluminación del adaptador, a guisa de ejemplo, se permitía el acoplamiento al módulo de la sección de equipos.

Si la aproximación y el acoplamiento no están terminados antes de que se entre en la sombra, se prescribe mantener una posición fija, observando la estación mediante el visor óptico, y concluir el acoplamiento después de que se salga de la sombra.

En caso de un feliz acoplamiento se planeaba entrar en la estación, reanudar el radioenlace de mando y continuar trabajos normales a bordo para cumplir el programa de experimentos científicos.

No se descartaba la posibilidad de que la falla en el circuito radioeléctrico de mando se debiera a un incendio que hubiera contaminado la atmósfera de la estación con productos de combustión. Para tal eventualidad se programaba que los cosmonautas hicieran una prueba de control de la atmósfera antes de entrar en la Salyut 7. Con este propósito se fabricaron especiales indicadores químicos de impurezas nocivas (el monóxido de carbono, el óxido nítrico, el amoníaco y el ácido hidrociánico). Se analizó también una situación que creíamos poco probable: la falta de energía eléctrica en la estación. En este caso los tripulantes se verían en una situación difícil: haría falta trabajar en la oscuridad y a bajas temperaturas. A la Soyuz-T 13 se la dotó de linternas eléctricas con pilas de reserva y ropa de abrigo: overoles de plumón, calzado de piel y caperucitas deportivas.

Pero, según se descubrió posteriormente, no pudimos haber previsto todas las eventualidades. Por ejemplo, toda el agua potable en la estación se había congelado, lo que produjo su escasez.

A las 10 horas 40 minutos del 6 de junio de 1985 (hora de Moscú) la nave Soyuz-T 13 piloteada por Vladimir Dzhanibekov y Viktor Savinykh despegó del Cosmódromo de Baikonur. En Moscú llovía pero en el Centro de Control de Vuelo había buen ánimo y espíritu de trabajo. Los buenos preparativos nos infundían confianza en el feliz cumplimiento del inusitado programa. También fue tranquila y segura la respuesta que dieron los "Pamires" a los deseos de buen viaje: "¡Haremos cuanto podamos!".

Esta vez la trayectoria de la Soyuz fue un día más prolongado que de costumbre. Había que disponer del tiempo para precisar las órbitas de la nave y de la estación y para corregir la primera sin apresuramiento y con ahorro de recursos: esta vez se tardó 48 horas en colocar la nave en la zona de la estación. La tarea se cumplió en la parte oscura del planeta y, al salir de la sombra, los cosmonautas localizaron pronto la estación en la ventanilla.

Ahora dirige el acercamiento el ordenador de a bordo, siguiendo su propio pronóstico y tomando en cuenta la fase del ángulo corregida por los tripulantes.

Pamir-1 (Dzhanibekov): - Distancia, 3 400 metros; velocidad, 6,9 metros por segundo. Angulares, cero. La estación está bañada de luz.

Pamir-2 (Savinykh): - Tenemos que pasar al régimen manual. Disminuimos la velocidad.

Todas las condiciones de paso al acercamiento manual se materializaron poco antes de lo previsto. Es bueno.

Pamir-2: - Distancia 2 240..., 1 865..., 1 640..., frenamos, 1280..., 980..., 530..., nos atenemos al cronograma. Posición fija.

Por el momento la cosa marcha normalmente. Los Pamires pasaron a la posición fija. Sería ideal acoplarse de inmediato, antes de la primera sombra.

Pamir-1: - No vemos que giren los paneles de la batería solar.

La primera mala noticia: no giran los paneles del generador solar para seguir el Sol lo cual se debe, a lo mejor, al malfuncionamiento de su motor. ¿Será posible que no haya en la estación energía eléctrica?.

Pamir-1: - El Sol deslumbra, ¡quedémonos colgados un poco más!...

Propuesta acertada: hay que esperar a que el cambio de velocidad angular haga volver la línea de colimación respecto del Sol y mejore la iluminación. Entonces se podrá circunvolar la estación para acoplarse al adaptador del compartimiento de transición. El tiempo es suficiente.

Pamir-2: - Damos vuelta...

Dirigen su adaptador hacia la estación y comienzan a circunvolarla. Esta maniobra puede consumir mucho combustible, pero por el momento todo va normalmente.

Pamir-2: - Todo marcha sin problemas. Esperamos contacto. ¡Contacto!.

Control terrestre: - ¡Los felicitamos...!.

¡Magnífico!. Cuesta trabajo creer que todo ha salido tan bien. Pero es prematuro batir palmas...

Control terrestre: - ¿Generador solar?.

Pamir-2: - No funciona...

No hay nada peor: no funciona la alimentación eléctrica de a bordo. Pero, ¿será posible regresar a la Tierra inmediatamente después de una aproximación y un acoplamiento tan bueno y hechos con tan poco gasto de combustible?. Hay que comprobar muchas veces el sistema de alimentación eléctrica antes de decidirse al retorno. ¿Tal vez una gotita de energía se haya conservado en los acumuladores químicos?. Pues bien, ¡a abrir las escotillas y adelante!.

Los Pamires, después de revisar la hermeticidad del empalme, abrieron las escotillas y entraron en el módulo de transición.

Control terrestre: - ¿Las primeras impresiones?. ¿Qué temperatura hace?.

Pamir-2: - ¡Tremendo frío hermanos!.

Control terrestre: - Procura encender la luz.

Pamir-1: - Ahora lo haré. Dimos la orden. Sin reacción.

De nuevo, nada alentador. Según el programa, hay que detectar impurezas nocivas y entrar en el módulo de trabajo.

Control terrestre: - ¡Procedan a analizar el monóxido de carbono!.

Pamir-2: - No hay monóxido de carbono...

Control terrestre: - ¿El amoníaco?.

Pamir-2: - Resultado negativo.


Todos los análisis registraron la ausencia de impurezas nocivas en la atmósfera del módulo de trabajo.

Autorizamos la entrada en el módulo y un examen somero. Realizado. Por hoy basta: los cosmonautas llevan trabajando ya 16 horas; necesitan descanso. Mientras tanto a nosotros nos espera una noche de trabajo. La primera de las 11 dedicadas a recuperar la estación. Nadie se retira; elaboramos el gráfico de trabajo para la noche y la lista de problemas que debemos resolver para la mañana con tal de preparar a los cosmonautas la tarea del día siguiente. Decidimos no adelantarnos, y cada día estructurar un nuevo programa: parece que nos esperan otras sorpresas.

Por la mañana este programa y recomendaciones fueron transmitidos a los cosmonautas. Las dos primeras recomendaciones fueron:

en el módulo de trabajo permanece un tripulante; el otro lo controla;

cada dos horas se alternan para calentarse en la Soyuz.

Los Pamires ensamblaron un dispositivo para bombear el agua de los depósitos del aparato "Rodnik", instalados fuera de la estación en baldes blandos.

Control terrestre: - Pamires, nos importa saber si correrá el agua del Rodnik o no. ¿Cuánto beben ahora al día?...

Pamir-2: - Calentamos con las manos el pupitre del dispositivo y las mangueras. La válvula en el pupitre no se abre, está congelada; en los tubos, hielo. Bebemos aproximadamente un litro y medio cada uno, podemos pasar a los zumos...

Control terrestre: - Entendido, entonces suspendemos los trabajos con el Rodnik. Ante todo, hace falta saber cuántas unidades "vivas" hay en la batería de acumuladores.


Así, quedó claro que el agua en los tanques del Rodnik está congelada y no es posible aprovecharla hasta que sea calentada la estación. Hay que buscar otras fuentes de agua. El agua congelada se encuentra también en los baldes blandos dentro de la estación y es posible trasladarlos a la Soyuz. Asimismo, hay agua en los tanques de las escafandras, hay agua condensada en los depósitos del sistema regenerador del agua, y un poco del líquido se halla en la Soyuz. Recordamos también la reserva intangible que se consume sólo después del aterrizaje. El cálculo de la reserva total del agua, incluida la que se tiene en la estación y en la Soyuz, señala que, aun con un consumo diario restringido, el líquido no alcanzará a la fecha prevista para la llegada de la nave de transporte "Progress-24". Al grupo dedicado a esta nave se le encomendó acortar el plazo planeado para los preparativos de lanzamiento.

Mas todo el mundo se daba cuenta de que, por muy temprano que fuese el lanzamiento de la Progress, se podía esperar éxito sólo si se lograba poner en funcionamiento el sistema "Iglá" a bordo de la Salyut, sin el cual era imposible el acoplamiento entre el carguero no piloteado y la estación. Para poner en marcha el sistema "Iglá" había que poner en funcionamiento el sistema de alimentación eléctrica del laboratorio espacial.

Ahora ésta es la tarea primordial.

En primer término, era preciso descubrir la causa de la falla y encontrar baterías en buen estado de las ocho existentes. De dar con ellas, era necesario cargarlas de alguna manera, ya que los aparatos automáticos no funcionaban.

Según establecieron los Pamires, cuando la estación volaba automáticamente, después de una recarga de acumuladores, un sensor para controlar la máxima carga no peligrosa se había averiado, desconectando los acumuladores del generador solar. Debido a la falla del circuito radioeléctrico de mando, la Tierra no pudo intervenir en el funcionamiento del sistema de alimentación eléctrica; los acumuladores no se recargaban y paulatinamente se fueron descargando.

Los Pamires se vieron obligados a desechar dos acumuladores en el acto. Los seis restantes podían ser recuperables, según ellos.

El primer acumulador no defectuoso lo conectaron directamente al generador solar de la estación; las superficies activas de éste ya habían sido dirigidas hacia el Sol gracias a una maniobra realizada por la Soyuz-T 13 con la estación. Al cabo de un rato midieron la tensión: 24 voltios, ¡el acumulador se está cargando!. Transcurrido otro tanto: 30 voltios; se puede encender la luz en el módulo de trabajo.

El acumulador cargado ya está conectado al circuito operacional de alimentación eléctrica de a bordo.

Pamir-1: - ¡La vida se ha tornado más alegre, mucha luz en el módulo de trabajo!.

Control terrestre: - ¡Instante histórico!.


De la misma manera se procedió con todos los acumuladores en buen estado. Se pusieron en marcha los ventiladores de los regeneradores de la estación; volvió a la vida el globo que indicaba la situación geográfica del laboratorio orbital; comenzaron a girar los generadores solares en busca del Astro Rey. La estación fue resucitando poco a poco. A la alimentación eléctrica de la Salyut 7 conectaron el acumulador de Soyuz-T 13 para que se recargara.

El 10 de junio los cosmonautas pusieron en funcionamiento la telemetría y en las pantallas del Centro de Control de Vuelo aparecieron los parámetros de todos los sistemas de a bordo de la Salyut 7.

Se pusieron en funcionamiento los calentadores y la temperatura empezó a elevarse poco a poco. Otro minuto solemne: apareció el agua del dispositivo Rodnik. Primero, a gotas; luego, un chorrillo y, por fin, a toda prisa.

Una parte de los viejos problemas quedó resuelta, mas comenzaron a plantearse nuevos. Al calentarse el aire en los módulos de la estación, inevitablemente aumentará la humedad hasta alcanzar por cierto tiempo el punto de rocío, fenómeno nocivo para los equipos. Hace falta secar la atmósfera para lo cual el aire ha de pasar a través de la cámara de refrigeración y secado, donde se enfriará. Pero todavía era necesario calentarlo, es decir había que hallar un método para reducir la humedad sin que bajara la temperatura.

Eran tareas no previstas en el programa. Mientras tanto, hubo que comenzar el trabajo principal: restablecer el radioenlace de mando.

El grupo operativo para el radioenlace de mando hacía tiempo que esperaba su hora, teniéndolo todo listo para la tarea. Comenzamos por revisar los equipos.

Pamir-2: - Abrimos el panel 45. Todo está en norma. Desconectamos los enchufes...

Para dar con los componentes averiados hace falta, según la metodología, realizar con el tester decenas de comprobaciones en las resistencias. Es una labor minuciosa y fastidiosa. Pero, ¿qué se le va a hacer?. La Tierra necesita conocer la falla y, en lo posible, su causa. Sólo los Pamires pueden ayudar. Por eso un sinnúmero de mediciones y comprobaciones...

Las primeras verificaciones muestran que está averiado uno de dos transmisores, pero esto no explica todo el cuadro. Suscitan recelo no sólo los aparatos del circuito de autómatas de a bordo: la cosa se torna más complicada de lo que se había pensado en la Tierra. Pero el análisis puede esperar; mucho más importante ahora reanudar el funcionamiento del canal de control en el circuito radioeléctrico de mando, reemplazando la unidad averiada. Los cosmonautas y el grupo terrestre cumplieron el cometido con éxito.

De tal suerte, en 11 días con sus noches se logró resolver los problemas principales: la estación quedó totalmente recuperada. Todos se sentían muy cansados, naturalmente, pero nadie se acordaba de la fatiga: se había hecho una labor difícil y muy importante. Se había puesto nuevamente en servicio una sofisticada y grande máquina espacial.

Para dar energía eléctrica con miras a materializar el programa de investigaciones, los Pamires realizaron el 2 de agosto de 1985 una salida al cosmos a fin de instalar un generador solar complementario. La potencia total de generadores de a bordo aumentó y los tripulantes entraron de lleno en el vasto programa científico.

 
Los Pamires: Vladimir Dzhanibekov y Viktor Savinykh
Los «Pamires», Vladimir Dzhanibekov y Viktor Savinykh durante los entrenamientos previos a la misión de rescate de la estación espacial Salyut 7 en 1985.
 
Mendoza, Argentina, 18 de Septiembre de 2005.
 
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